La compasión y su poder transformador

Activando pineal, timo y ADN con compasión. Dibujo a lápiz: N.M. Parga

¿Quieres cambiar esta situación con la que no estás de acuerdo?

¿Quieres aliviar tu incomodidad y malestar?

¿Quieres transformar este mundo y no sabes por dónde empezar?

Empieza por ti.

Empieza por conectar con el amor en todas sus expresiones.

Empieza por sentir la compasión y su poder transformador.

La compasión es el amor divino que te abraza en la distancia y te susurra: acércate.

Es un viaje de ida individual con vuelta en equipo. Es recuperar y sacar a flote a quien se ahoga en el malestar para llevarlo al bienestar, a la paz.

Es reconocer, con profundo respeto, la dignidad y la abundancia en ti y en los demás.

Es un error creer que la compasión es sinónimo de menosprecio y lástima. Tampoco es empatía.

La compasión es la percepción y comprensión del sufrimiento del otro y el deseo de aliviar que impulsa a reducir o eliminar por completo tal aflicción.

La compasión es la esencia de la fuente creadora y es nuestra conexión con ella que permite una fusión de energía y abre el corazón y la comprensión con madura benevolencia de todo lo que sucede. Es el catalizador de todo. Te mueve a la frecuencia del amor y eso te permite sanar. Además, la compasión desvanece el miedo. Amor y compasión son los elementos de Dios (la fuente, el Espíritu, etc.). —Kryon.

Las personas compasivas atraen, saben escuchar, dan confianza y seguridad.

La primera cara de la compasión es la que sentimos por los demás. La segunda, es la que sentimos por el plan divino del alma, del planeta y soltamos la preocupación y el miedo. La tercera es la autocompasión. La cuarta es la acción compasiva.

¿Practicas la compasión?

 

Actúas con compasión cuando:

Escuchas con el corazón, sin juzgar ni opinar.

Respetas la experiencia y la opinión de otra persona aunque no estés de acuerdo.

Sonríes más allá de la empatía con una presencia de serenidad.

Acompañas con atención plena.

Acoges el dolor propio y ajeno dando un abrazo, una sonrisa, una mano de apoyo.

Reconoces la capacidad que tenemos para superar cualquier dificultad.

Visualizas al que sufre en paz, sonriendo, conectado con su amor interior y capaz de superar la situación que está viviendo.

Oras y envías amor y calma a una persona que está sufriendo o triste.

Escuchas los mensajes de tu cuerpo, te cuidas y cuidas con amor.

Agradeces todo lo que te ha sucedido y que te ha hecho el ser que eres.

 

Que nadie se acerque jamás a ti sin que al irse se sienta un poco mejor y más feliz. —Teresa de Calcuta.

 

Empieza por ti. ¿Qué es la autocompasión?

Es tratarte a ti mismo/a con cariño y bondad ante situaciones dolorosas. Es comprender que los llamados fallos e incompetencias personales son parte del proceso vital que te da información. Es reconocer que nuestra experiencia es parte de la experiencia de toda la humanidad. Es observar con consciencia las emociones sin juzgarlas, reprimirlas o exagerarlas. Es dejar la crítica y la queja. Es liberarse de la culpa.

Es cuidarte y regalarte momentos de calma, placer y alegría cada día sintiendo que te los mereces, y agradeciendo que tienes la energía para disfrutarlos. Es volver al cuerpo y calmar la mente. Es mirar todo lo que has vivido y agradecerlo. Es mirarte al espejo y decirte: me amo y me acepto tal y como soy. Perdono mis errores, faltas, dudas y temores.

Es darte cuenta de que aunque a ratos te sientas víctima, no lo eres y que puedes salir victorioso/a del círculo vicioso del drama.

La razón por la cual alguien aprieta tus gatillos es porque está siendo espejo de la rabia, el odio, la frustración que hay en ti. Te muestra lo que no te has perdonado. La toma de consciencia es poderosa. Acéptalo y perdónate. Ya es hora.

Y ahora, para practicar la compasión, te propongo abajo varios ejercicios inspirados en una charla de Kryon.

 

Empieza el día con una intención compasiva

Al despertar, imagina tu día lleno de soluciones y benevolencia. Crea una burbuja alrededor tuyo y decreta: «este es un día benevolente porque así lo estoy creando». Voy a solucionar y manejar con compasión todo aquello que suceda. Yo creo benevolencia (comprensión, bondad, respeto) en mi vida.

La mayoría de la gente ignora el poder de la intención y de las ondas luminosas del amor. Ignoran que la luz avanza en la oscuridad. —Kryon.

 

Practica la acción compasiva

Aquellas personas que te ponen de los nervios, aquellos que te critican, aquellos que no soportas y tienes que aguantar en tu trabajo, casa o lugar de estudio. Aquella amiga que se queja todo el tiempo y repite la misma historia una y otra vez. Ese familiar que te increpa por tus creencias, esa que se burla de ti, ese que no quieres ver ni en pintura.

Todas estas personas son maestros que te dan la oportunidad de practicar la acción compasiva.

¿Cómo?

Paso 1:

Escucha con amor y respeto, sin reaccionar, sin quejarte, sin juzgar, sin caer en la controversia, sin defenderte, sin enfadarte, sin enmudecerte, sin salir corriendo.

Paso 2:

Relájate. Desconecta los gatillos que te hacen enfadar. Reescribe en tu mente el diálogo que tendrías con esas personas si lo hicieras desde el amor. Visualiza la divinidad en ellos que no entiende lo divinos que son.

Visualízate como un catalizador que practica y se mantiene intacto sin importar lo que te digan, lo que hagan, sin importar la irritación que haya.

Si te entrenas, comprobarás que su comportamiento cambia ya que no obtienen la reacción que esperaban de ti. Entonces, se retiran. Y tal vez, más tarde te preguntarán qué ha cambiado en ti. Tú les dirás: mamá, papá, hermano, he vuelto a amarte. ¿Qué crees que van a responder? —Kryon.

Paso 3:

Perdona la traición, a los que te han herido, un dolor que no quieres recordar. Visualiza a esa persona y mírala a los ojos, aunque ya haya muerto. Mírala con tu mente y tu corazón y dile: “te amo, te perdono, te bendigo”.

No puedes revertir lo que pasó. Sí puedes cambiar lo que sientes ahora y tu reacción ante lo que pasó. Encuentras tu sabiduría cada vez que sanas una herida dolorosa.

Paso 4:

Recuerda a ese político que te cae fatal, ese que te hace apagar la tele y cerrar el periódico, ese que despierta tu rabia. Imagina una burbuja de luz y de amor alrededor de esa persona.

¿Eres capaz?

Lo necesitamos. Juntos podemos enviar amor y visualizar esa burbuja de luz que envuelve a los líderes del planeta para que actúen con integridad. Empieza por ti, por tus familiares y compañeros de trabajo.

Se trata de equilibrar la balanza y dejar de echarle leña al fuego.

Y si eres de las personas que dicen: “en mi vida todo es genial, me llevo fenomenal con todo el mundo”, podrías enviar amor a esas personas que no piensan ni sienten como tú. A esas personas que se creen víctimas sin serlo.

¿Eres compasivo/a con otros y contigo?

¿Has vivido los milagros de la acción compasiva en tu vida?

 

Y si aún no lo has leído, te regalo el capítulo sobre el poder de la compasión que aparece en la tercera parte de mi libro «El gozo de existir».

Quiero recibir el capítulo "la compasión"



 

Lo recibirás en las próximas 36 horas. Por favor, mira tus carpetas de entrada por si se ha colado en spam o en promociones.

¡Gracias!

 

Referencias:

Kryon Channeling, «Heavy lifting», Youtube, 26-mar-2018, 1h28 min, del minuto 31 al 52.

Kryon channeling, «The four facets of compassion«, 29-mar-21.

Sobre el Autor: Nohora

6 comentarios a “La compasión y su poder transformador”

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  1. Mayte - febrero 8, 2021 en 10:59 am Deja un comentario

    Gracias por recordarnos la compasión, en especial la auto compasión. A veces es lo más difícil de hacer.

  2. Alicia - febrero 8, 2021 en 12:29 pm Deja un comentario

    ¡Buenos días querida Nora!yo,también deseo que estés bien!
    Como todos tus artículos,muy interesante y formativo.
    Voy a empezar a practicar la compasión.
    ¡Muchas gracias y buen fefrero,el mes de mi cumpleaños!
    Un abrazo grande de c
    Compasión!

  3. Pilar - abril 7, 2021 en 3:18 pm Deja un comentario

    Me encanta! Gracias, gracias y mil gracias porque uno se olvida de las cosas simples de la vida como manejarlas con el día a día cada día es más difícil cuidar de uno mismo de su interior y de las relaciones para con los demás.

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