Escribir para sanar la mascarada unidos

Método capicúa, © Nohora Morales Parga

Miro al reloj digital: son las 7:27 a. m. Vuelvo a mirar: son las 5:35 p. m. Desde hace unos cuatro meses, cada vez que miro el reloj, los números me muestran el mismo patrón: ¡capicúa!

Un número capicúa se lee igual de derecha a izquierda que de izquierda a derecha. Los términos equidistantes son idénticos y al hacer una sucesión capicúa se dibuja una curva.

Una curva… ¿a qué te recuerda?

«Cap i cua» del catalán, significa cabeza y cola. Dos partes distintas de un mismo cuerpo. Dos visiones y experiencias opuestas de una realidad colectiva.

¿Cuál es mi punto de vista? ¿cuál es el punto de vista del otro? ¿Qué nos une? ¿Qué nos separa?

Nuestro punto de vista, nuestras creencias y nuestra experiencia sobre la gestión del Covid-19 nos ha dividido, por lo menos, en dos grupos antagónicos. Y en esto, tienen mucho que ver los medios de comunicación.

En los extremos están los policías/delatores de balcón y los regañones del camino versus los que hacen denuncia agresiva en contra de las medidas tomadas.

En medio estamos los que usamos la mascarilla lo menos posible y porque toca en lugares públicos cerrados, para que nos dejen entrar al supermercado, por ejemplo, en los países en los que es «obligatoria» solo cuando no puedes guardar un metro y medio de distancia.

¿Sabías que si tienes ciertas enfermedades tienes derecho a caminar al aire libre durante el confinamiento?

¿Sabías que si tienes asma y problemas respiratorios no es obligatorio el uso de la mascarilla (tapabocas, bozal, etc.)?

En los dos casos necesitas un certificado médico y mucha serenidad. Te mirarán mal, te reñirán a gritos por no cumplir con la norma, te impedirán el acceso a las tiendas y al transporte público. También te pueden multar.

Surrealista…

Si vives en Australia, por ejemplo, esto no aplica. Allá no hubo confinamiento estricto y solo usan la mascarilla los que tienen síntomas y dieron positivo en la prueba. Es otra cultura y otro nivel de consciencia.

¿En qué mundo quieres vivir?

Yo quiero vivir en un mundo de amor, de respeto y de libertad. Yo quiero vivir en un mundo de paz, de alegría y de abundancia. Un mundo en el que haya agua potable, comida y energía para todos. Sé que el primer paso para crear ese mundo es comprender al que piensa distinto a mí y dejar de juzgar.

La clave es comprender al que piensa distinto a mí y dejar de juzgar.

En el fondo, todos los seres humanos tenemos las mismas necesidades. Es solo que las prioridades y las estrategias para satisfacerlas son distintas. Para una persona que defiende el uso obligatorio de la mascarilla prima la seguridad. Una persona que camina por el parque sin mascarilla defiende su derecho a la libertad.

 

Escribir para sanar la mascarada unidos, método capicúa

Gracias a los números he creado el método capicúa. Hoy, el tema de este ejercicio de escritura terapéutica es la mascarada de la mascarilla obligatoria (tapabocas, bozal, como le llamen en tu país).

Un tema candente que revuelve tripas, aviva o ahoga voces y enciende pasiones entre los puntos de vista opuestos. Cada día que pasa la crispación y estrés social va en aumento y esto lo podemos cambiar.

El objetivo de este ejercicio es analizar las distintas visiones y tratar de encontrar puntos en común desde los que podamos crear una convivencia más amena para todos gracias a la empatía.

¿Cómo?

Vamos a hacer el ejercicio de ponernos en los dos extremos por turnos.

Primero, «CAP» para dar argumentos en cada caso.

Segundo, «CUA» para atacar al opuesto.

Y tercero, «I» para encontrar lo que nos une y crear sin destruir.

Te voy a dar algunos ejemplos que he leído en las redes sociales o que me han contado amigas que han vivido de cerca el contagio. He escogido los menos extremistas.

Tu parte del ejercicio es ponerte en las tres posiciones y añadir algo más.

 

Nota: Es un ejercicio de escritura privado.

Te invito a compartir aquí algo constructivo para la «I» que nos une.

 

1. «CAP»: ¿Por qué hago lo que hago? ¿Por qué creo lo que creo?

A favor del uso obligatorio de la mascarilla

Tengo miedo a enfermarme y a contagiar a mis seres queridos.

Incluso, tengo miedo de que se enferme mi gato. Los coronavirus matan a los gatos.

Me da ansiedad pensar que puedo morir asfixiada porque el virus ataca los pulmones.

Necesito trabajar para poder pagar mis gastos. Trabajo de cara al público. Si a mí me obligan a usarla, a ti también.

Me pongo la mascarilla por amor a mis padres y abuelos. Creo que así los protejo.

Creo en lo que dicen las autoridades (políticos, OMS, medios de comunicación, policía) aunque se hayan contradicho varias veces. Confío en ellos. Es muy difícil gobernar en estas circunstancias.

Miro la televisión y sigo las noticias para informarme. Les creo.

No me siento controlado ni sumiso ni manipulado. Uso la mascarilla porque creo que sí sirve, que lo hago por proteger a otros y por empatía.

Creo que la mascarilla me protege de virus distintos y es el mejor método para prevenir el contagio. Lo dicen cientos de estudios. ¡Todo el mundo debería usarla!

Es una pandemia. Una tragedia. El virus es muy contagioso y mortal. El sistema sanitario está saturado porque la gente no respeta las normas de seguridad.

¿Hipoxia? Yo trabajo en la industria alimentaria y uso guantes, gorro y mascarilla todos los días durante ocho horas desde hace años. ¿De qué se quejan?

Yo soy una persona solidaria y creo que lo mejor que puedo hacer es ponerme la mascarilla aunque no me guste. Creo que así hago parte de la solución.

Me indignan todos esos egoístas que van por la calle sin mascarilla. Yo soy una adulta que contribuye a la seguridad de la sociedad y me gustaría que los demás también lo hicieran.

La mascarilla debería ser obligatoria hasta que saquen la vacuna.

El uso de la mascarilla es una cuestión de salud pública. No usarla podría ser letal.

Te he dado algunos ejemplos, ¿qué podrías escribir tú aquí?

 

 

En contra del uso obligatorio de la mascarilla

Nos han educado en una sociedad en la que si tienes síntomas gripales, te tomas un antigripal y te vas a trabajar y a contagiar a todos y ahora, ¿me obligáis a llevar la mascarilla en todas partes y sin síntomas?

Estoy sana. Como verduras, frutas y productos ecológicos no procesados. Mi sistema inmune es fuerte. Hago ejercicio a diario. Medito. Estoy libre del contagio y si me enfermo de cualquier cosa, será leve. ¿Por qué me tratan como si tuviera ébola?

Mi padre de 86 años se contagió de Covid-19 en marzo. Estuvo tres semanas en el hospital. Nos hicimos las pruebas. Ni mi madre de 84 años ni yo tenemos el virus ni anticuerpos a pesar del contacto cercano y sin ninguna protección.

Aquellos que imponen la mascarilla a los demás, ¿cuántas horas las usan al día y a qué temperatura ambiental?

No le tengo miedo a la enfermedad ni a la muerte. Quiero disfrutar cada día de mi vida en libertad. La vida sin libertad no es vida. Mi libertad de caminar al aire libre sin mascarilla no pone en peligro tu vida.

El uso de la mascarilla de forma continuada es dañino para la salud física y mental.

No me gusta que me controlen ni que me impongan medidas drásticas, desproporcionadas e injustas. ¡No estamos en el medioevo ni en la dictadura China!

Creo que lavarse las manos con agua y jabón (suponiendo que tienes acceso a agua potable) y mantener la distancia es mucho más efectivo que usar la mascarilla.

La mascarilla no protege de los virus. Lo dicen cientos de estudios. Todo lo contrario, enferma. Hagamos una investigación con las cajeras de los supermercados. ¿Cuántas sienten dolor en el pecho desde que la usan varias horas al día? Este dolor y la tos seca son síntomas de pleuresia (inflamación de la pleura que reviste los pulmones).

He visto varios vídeos de distintos médicos, virólogos, epidemiólogos de diferentes países y todos ellos afirman que la mascarilla no protege de ningún virus, solo retiene gotas de saliva y partículas. Además, produce hipoxia, reacciones cutáneas, tos. La humedad de la mascarilla es un foco de infecciones, gérmenes y hongos.

No creo en lo que afirman los políticos ni los medios de comunicación. Dicen negro y después blanco. Manipulan las estadísticas y los datos. Malinterpretan los informes científicos. Borran la información que va en contra de sus intereses. ¿Para qué? ¿Qué hay detrás de esta cortina de humo?

Es maquiavélico culpabilizar y atemorizar a los ciudadanos, ahora se ensañan en contra de los jóvenes (y sanos). El sistema sanitario está saturado por los recortes a la sanidad en los últimos diez años. ¿En qué se están gastando nuestros impuestos?

Ni mascarilla obligatoria ni vacuna obligatoria. Los médicos y expertos que aparecen en las noticias trabajan para las farmacéuticas, que venden remedios, pruebas y vacunas. Si dicen la verdad, se quedan sin trabajo. Es una mafia.

Este no es el primer virus ni será el último. Según las estadísticas del INE, en España, de enero a mayo de 2017 hubo más muertes que en el mismo período de 2020. ¡Investiga!

Tengo asma. Cuando camino con la mascarilla puesta me da mareo, tos, náuseas, me asfixio.

Soy sordomuda. Necesito ver las bocas de las personas para leer sus labios. Ahora que todos usan la mascarilla estoy incomunicada.

El uso obligatorio de la mascarilla es un experimento político de sumisión y adiestramiento. «Adhesión y obediencia para evitar el castigo/multa». La mascarilla es una herramienta para inocular el miedo, para masificar y manipular a la muchedumbre. ¿Qué viene después?

«Llevar puesta la mascarilla todo el tiempo ‘por si acaso’ es como llevar puesto un condón todo el tiempo ‘por si acaso’». Copiado del perfil de un médico en Twitter.

La doctora Natalia Prego ha denunciado varias veces, entre otros temas, que no hay epidemia ni necesidad de usar mascarilla fuera de un hospital, que sí es un lugar de contagio. Además, los PCR dan falsos positivos.

Estés o no en contra, escribe algunos argumentos para no usarla.

 

2. «CUA»: ataco al que no hace o cree lo que yo hago o creo 

Esta es la parte de desahogo y es privada. Escribe, sácalo de ti y rómpelo si quieres.

A favor del uso obligatorio de la mascarilla

Los que no usan la mascarilla son unos inconscientes, descerebrados, egoístas que no les importa el bien común.

Ellos creen en conspiraciones, mira que acusar a Bill Gates de querer vendernos su vacuna y un microchip de control que se instala bajo la piel para reducir la población y esclavizar a los que queden vivos.

¡Son unos terraplanistas, conspiranoicos, anti-5G, antivacunas!

«¡No llevar mascarilla no es de valientes sino de insolidarios!» escribió una famosa escritora en su columna semanal.

¿Cuál hipoxia? Ridículos. La mascarilla no aumenta la absorción del propio CO2, ¡qué va!

«Si llevo la quirúrgica y me cruzo con alguien sin mascarilla me la quito ostensiblemente: lo llamo morir matando». Copiado de twitter.

Tú crees que la mascarilla no sirve, yo creo que sí protege.

 

En contra del uso obligatorio de la mascarilla

Los que usan la mascarilla son unos borregos, covidiotas, subnormales, hipocondríacos, miedicas, adoctrinados, teleprogramados.

No leen, no se informan de otras fuentes que no sean las mismas de siempre.

¡Qué miedo tienen! ¡Cómo se dejan manipular! ¿De verdad creen que la mascarilla les protege?

¿De verdad creen que esta vacuna es inocua y efectiva? Por ahí no es. ¡Despierten!

¡Qué absurdo! Estamos en un parque con metros de distancia personal no dentro de un bus atestado. ¿Por qué me obligan a usarla al aire libre?

Si te la quieres poner, póntela. Ah, ¿la egoísta soy yo porque no hago lo que tú quieres que haga y no lo que yo necesito? ¿Te estoy obligando a quitártela?

Yo estoy sana. ¿Quieres que me ponga la mascarilla todo el tiempo?: ¡matasanos!

Pedirle que se ponga la mascarilla a un anciano que necesita una bombona de oxígeno para respirar es un crimen.

 

3. «I»: encontremos lo que nos une

Llegados a este punto, respiremos profundo, varias veces. Estés del lado que estés, te parecerá que tienes la razón y que el otro se equivoca.

Inhala. Exhala con ruido: aaaah. Mientras exhalas, suelta todo lo que has leído, escrito o dicho antes. Suelta y deja que se vayan todas esas emociones densas.

A mí me ha costado un poco hacer este ejercicio de enfrentamiento. ¿Y a ti?

Ahora es necesario ir al interior, prestar atención al corazón y dejar de señalar hacia afuera. Respira profundo y cierra los ojos un rato.

¿Ya?

¿Escuchas el latido de tu corazón y la canción de tu alma?

Señalar hacia afuera es muy fácil. Decir y escribir palabras agresivas y denigrantes en las redes sociales empeora la situación.

Donde pones tu atención, pones tu energía. Eso que alimentas, crece.

Alimenta tu amor, tu calma, tu alegría en lugar de intoxicarte con tu miedo, tu rabia, tu frustración.

El reto es mirar hacia dentro todos los días, cuidar los pensamientos, las emociones, las palabras que salen, las acciones que dejan una huella en este mundo. El reto es liberarnos de prejuicios, etiquetas y críticas. Dejar de juzgar.

Si eres de las personas que dicen: «o todo o nada», es probable que abandones aquí. Si sigues, te lo agradezco.

¿Qué tenemos en común?

En el fondo, tenemos las mismas necesidades básicas, aunque nuestras prioridades sean distintas. Lo que crea el conflicto son las estrategias para satisfacer esas necesidades.

En el fondo, amamos y queremos ser amados. Cuidamos y queremos ser cuidados. Solo que cada uno/a lo hace a «su» manera.

En el fondo, queremos vivir en paz, reírnos, comer rico. Queremos comprobar que la vida y la muerte tienen sentido.

 

Y hablo de la risa porque el hecho de reírnos juntos puede demostrarnos que estamos unidos, y puede borrar el miedo. En este post te cuento todos los beneficios de la risa.

La risa, como la gratitud, es muy poderosa. ¡Ríete!

¿Tienes lápiz y papel a mano? Escribe qué más podemos tener en común.

Por ejemplo, a todos nos han enseñado a juzgar. Vemos y escuchamos lo que nos reafirma nuestra propia creencia. Todos le tenemos miedo a algo.

¿Qué es lo que nos mueve: el amor o el miedo?

Todos sentimos amor y miedo en distintas proporciones y circunstancias.

La persona que se pone la mascarilla y quiere que sea obligatoria puede hacerlo para proteger a un ser querido. Lo hace por amor y por miedo. La mascarilla le da seguridad.

La persona que camina al aire libre sin mascarilla quiere disfrutar de la vida. Se ama a sí misma tanto como para defender sus derechos, su salud, su libertad. Teme a un estado totalitario que impone mascarillas, pérdida de privacidad, vacunas, controles, etc. Sabe que la mascarilla es un timo.

Qué tal si…

Que tal si nos calmamos un poco y llegamos a un acuerdo.

Que tal si apagamos la tele y nos sintonizamos con la frecuencia del amor.

Que tal si nos informamos mejor y comprobamos las fuentes a través de otras vías.

¿Gritar a la abuela que te increpa porque no llevas la mascarilla sirve de algo? ¿Qué tal si respondes amablemente: «sí, señora» y te vas sin más?

¿Regañar al niño asmático que no lleva la mascarilla con 38 grados a la sombra te hace sentir mejor? ¿Qué tal si te alejas con tu mascarilla puesta y dejas a la gente en paz?

Y si no llevas mascarilla, ¿qué tal si te cubres la boca cuando toses y estornudas?

¿Contestar a la periodista/escritora que hace apología de la mascarilla cambia su forma de pensar? No. Ella cree que tiene toda la razón. Ella cree que así presta un servicio. Ella se considera solidaria. Sus seguidores, también.

Ojos que no ven, corazón que no siente. —Refrán.

Qué tal si observamos lo que sucede con cierta distancia emocional para evitar disparar nuestros gatillos internos y así dar una respuesta pacífica.

Truco: respira profundo durante varios minutos antes de responder.

Qué tal si dejamos de desacreditar y tergiversar en las redes a las personas que no piensan como nosotros, científicos y médicos incluidos.

Qué tal si escuchamos y respetamos la decisión ajena aunque sea contraria a la nuestra.

Qué tal si cuidamos las palabras que salen de nuestra boca. ¿Para qué herir cuando podemos respetar?

Qué tal si flexibilizamos las normas en los países más estrictos: en sitios cerrados es recomendable usar mascarilla. Al aire libre, somos libres de usarla o no. Sin juzgar, sin multar ni insultar al que la usa o no.

Qué tal si en lugar de quejarnos buscamos una solución legal o una alternativa de soberanía ciudadana. Tenemos libre albedrío. La autoridad de los gobiernos no es ni debe ser ilimitada.

Tenemos derecho a defender nuestros derechos. Ya se están creando asociaciones civiles en España, con este fin (Médicos por la verdad España, Ciudadanos por la verdad). Y hay grupos para fomentar la soberanía en salud, alimentación y energía que no atacan al sistema y sí crean alternativas.

Además, hay una comisión de investigación extraparlamentaria multidisciplinar, en Alemania. Y una comisión, de más de dos mil médicos y abogados en Italia, ha demandado penalmente a la OMS, al gobierno italiano y a los asesores sanitarios del gobierno.

En este momento, tienes la opción legal del certificado médico. Sin embargo, gracias a la Ley de Protección de Datos, la policía no tiene por qué saber cuáles son tus enfermedades. Esa es información privada. El certificado se utiliza para recurrir alguna multa.

También puedes recurrir todas las multas y demandar por abuso de poder. El documento de declaración responsable de autoexención solo debe rellenarse y presentarse para recurrir una multa, según Luis de Miguel de la Asociación Scabelum Consumidores

¿Lo sabías?

¿Cuál es mi verdad? ¿Cuál es tu verdad? ¿En dónde se cruzan nuestras verdades?

¿Cómo encuentro mi paz cuando me obligan a hacer algo que no quiero?

¿Cómo guardo mi serenidad cuando me siento atacado/a? ¿Reacciono o respondo en calma?

Responder desde la paz, la conexión y el respeto es el reto. Mantener una higiene interior de pensamientos y emociones es crucial.

Escribir para conocerse y aclararse es el primer paso.

Te animo a escribir y a reflexionar.

Si quieres aumentar tu serenidad, te recomiendo meditar. Ahí te lo dejo.

Y te envío un luminoso abrazo de paz, pienses lo que pienses.

¡Muchas gracias por haber llegado hasta aquí!

¿Hiciste el ejercicio de escritura?

Por favor, comparte y/o déjame un comentario constructivo. 👇👇👇

 

Artículos de escritura terapéutica:

Escritura terapéutica, ejercicios, claves e ideas para superar el estrés

Escritura sanadora: 7 ejercicios para sentirte mejor

Escribir para sanar: 5 ejercicios de escritura terapéutica

 

Referencias

Entrevista a la doctora Natalia Prego, eltorotv.com, 27-jul-20 Únete al grupo de médicos por la verdad España: 677 572 759

Cuentatucaso.com PDF descargable para rechazar el test rápido de coronavirus. 23-abr-20

Coleto, Luys. Qué hacer si te sancionan por no llevar la mascarilla, elcorreodeespana.com 2-ago-20

Documento para la exención del uso de la mascarilla, elarconte.com, 16-jul-20

Morales, Marco. Sobre la psicología del uso de las máscaras. Youtube. 16-jul-20, 3 min.

Padovani, Isabelle. Le masque de la discorde. Youtube, 10-jul-20, 48 min.

Revisa las cifras actualizadas de distintos medios oficiales como: worldometers.info/coronavirus/

Comisión de investigación extraparlamentaria sobre corona en Alemania, Youtube, 8-jul-20, 29 min.

Escritura terapéutica: ejercicios, claves e ideas para superar el estrés

Ante la incertidumbre y en momentos de crisis, ¿sientes miedo, ansiedad, estrés? Expresar tus sentimientos y pensamientos por escrito te puede aliviar.

Yo escribo para expresar lo que siento desde niña y te aseguro que me ha servido mucho; sobre todo para sacar la rabia, la frustración y la tristeza, sin hacer daño a nadie.

La escritura expresiva es terapéutica porque te permite desahogarte cuando no quieres o no puedes hablar de lo que te está pasando. Y es una forma de parar de rumiar pensamientos repetitivos que te causan ansiedad, estrés y tristeza.

Como compartí en artículos anteriores, escribir calma y aclara la mente, te hace organizar tus pensamientos en una estructura coherente y te ayuda a encontrar un sentido.

Nota: La escritura no reemplaza el tratamiento de un psicólogo o de un médico. Si te sientes mal, lo mejor es pedir ayuda a un profesional de la salud.

Escritura terapéutica: ejercicios, claves e ideas para superar el estrés

Parece increíble que moléculas inertes de ácido ribonucleico rodeado por una corona de proteínas con fósforo puedan originar una pandemia, poner patas arriba nuestro estilo de vida y hacernos reflexionar.

Ante la incertidumbre, el aislamiento y el exceso de noticias, algunas personas se dejan contagiar por la preocupación, el estrés y el miedo. Así reducen a la mitad la protección del sistema inmune y nublan la capacidad de decidir y actuar.

Si estás bajo los efectos del miedo (estrés, ansiedad, preocupación), recuerda:

1. El miedo es una emoción primitiva con una función puntual. Si te quedas en el miedo, te enfermas. Eres capaz de soltarlo, aprender y dejarlo atrás.

2. La risa vence al miedo y eleva la vibración. El sentido del humor hace que cualquier situación sea más llevadera.

3. Todo pasa. Esto también pasará.

4. «No nos afecta lo que sucede, si no lo que nos decimos a cerca de lo que sucede». —Epicteto.

5. Al cerrarse una puerta, la vida siempre abre una ventana. Presta atención y sal a través de ella cuando la veas. Despierta.

6. Mantener la calma y hábitos saludables te permite disfrutar de mejor salud y tomar decisiones acertadas.

7. Somos naturaleza y tenemos la capacidad de sanar y regenerarnos.

8. «Tu mente solo responde a dos cosas: tus imágenes mentales y tu diálogo interno. Y esto crea tu realidad. Prueba a decirte: Tengo habilidades extraordinarias para sobrellevar cualquier cosa». —Marisa Peer.

9. Eres capaz. Eres suficiente. ¡Tú puedes!

10. Esto que está pasando es una invitación a mirar hacia adentro.

 

Aprendamos a vivir con menos y a cuidarnos mejor.

Es una invitación a mirar hacia dentro, a escuchar los mensajes de nuestro cuerpo, de nuestra alma. Así que desconecta todo aquello que te distrae y escribe.

1. Escribe cuál es tu situación y qué es lo que te preocupa

Primero, saca todo eso que te hace sentir malestar. Cada caso es distinto.

Pienso en los niños que viven en familias conflictivas y su lugar seguro era el colegio. En las mujeres maltratadas que descansaban un poco cuando su pareja estaba fuera de casa. En los que recogen las basuras. En las personas que trabajan en los supermercados.

En las personas que han perdido seres queridos en estos días y no han podido despedirse como hubieran querido. En los que están enfermos y necesitan caminar al aire libre sin ser juzgados e insultados desde las ventanas. En los que han perdido su trabajo o no pueden abrir su negocio. En todo el personal sanitario que trabaja mucho, por poco y con alto riesgo, incluso sin la protección adecuada en muchos casos.

Pienso en los adolescentes que darían cualquier cosa por estar con sus amigos ahora. En los peques que necesitan salir a correr al aire libre. En las personas que echan de menos a sus amores.

También pienso en las personas afortunadas que viven en la abundancia y vibran alto, pase lo que pase. En las que meditan, ríen y elevan la vibración del planeta. En las que se conectan a la solidaridad, sin juicios. En las que hacen que este mundo sea mejor.

¿Cuál es tu situación? Escribe de manera automática y si han salido muchas emociones negativas, rompe o quema esa hoja.

2. Escribe un diario

¿Cómo te sientes hoy?

¿Qué te apetece o no hacer?

¿Cuál es tu situación actual?

¿Qué te gustaría cambiar de ella?

¿Cómo te sientes después de ver noticias alarmistas o comentarios desagradables en las redes?

¿Cómo te sientes cuando te desconectas de todo eso y te conectas con tu bienestar?

¿Qué puedes hacer hoy por ti y por los demás?

3. Escribe qué puedes aprender de lo que está pasando

Tal vez, esta situación nos está enseñando a vivir con menos y a cuidarnos más; a tener paciencia; a pensar qué es lo que realmente necesitamos.

A pensar qué es lo importante; qué queremos de la vida, del trabajo; qué relaciones y conexiones estamos creando; cómo nos impactan los pequeños detalles; cómo podemos ser más considerados y responsables con nosotros, con los otros, con la Tierra.

Muchas personas quieren volver a la normalidad cuanto antes. En este mundo de desigualdades insostenibles… ¿a qué aspectos o partes de la «normalidad» quieres volver?

 

En cuarentena aprendemos que la libertad es comer con una amiga, pasear bajo los árboles, tomar el sol, ir al cine o al teatro, viajar y descubrir una fruta nunca antes vista, tomar cañas en una terraza. Por eso, cuando la libertad regrese, le pediremos menos cosas a la vida. Y agradeceremos los pequeños detalles que nos llenarán de sentido. #EsteVirusLoParamosUnidos

4. Escribe qué puedes apreciar o agradecer en este momento

Quizás así decidamos por fin olvidar lo que nos falta y concentrarnos en lo que sí tenemos; agradecer y apreciar los gestos amables, lo que nos rodea por insignificante que parezca, la belleza y la solidaridad que brota en medio de la crisis.

Escribe un diario de gratitud o, cada noche, piensa en cinco cosas que quisieras agradecer cuando estás en la cama antes de dormir.

Agradece, cada día, a las personas que te rodean (familia, trabajo) por algo que hagan o por lo amables que son.

Todas las mañanas, al despertar o cuando desayunas, da gracias por un nuevo día lleno de oportunidades.

Enfócate en lo que va bien en lugar de darle importancia a lo que va mal. Aprecia lo que ya tienes.

Disfruta de las pequeñas cosas: una sonrisa, un beso, un abrazo, el atardecer…

Incluso, agradece las dificultades porque son lecciones de vida. Estas experiencias se repetirán hasta que aprendamos a apreciar lo que nos hace únicos.

Agradecer y apreciar hace que nos sintamos mejor. ¡Pruébalo!

Claves de escritura terapéutica

Las siguientes son algunas claves de escritura terapéutica que da el profesor Jamie Pannebaker, de la Universidad de Texas en Austin y autor de varios libros, entre ellos: Expressing Writing: Words That Heal y The Secret Live of Pronouns: What Our Words Say About Us 

✔️ Pregúntate: ¿cuánto tiempo ha pasado desde que sucedió lo que te afecta? ¿Horas, días, meses, años?

✔️ Comprométete a escribir por lo menos cuatro días seguidos durante veinte minutos. Busca el momento más apropiado para ti.

✔️ Escribe sin parar durante esos veinte minutos (escritura automática). Esto es para ti, nadie va a mirar si hay errores de puntuación, sintaxis y ortografía. Otra opción en grabar un audio.

Ideas para mejorar el proceso

✔️ Encuentra las conexiones de lo que te afecta con otras áreas de tu vida (salud, trabajo, familia, relaciones, etc).

✔️ Reconoce e identifica tus emociones.

✔️ Cuenta una historia con inicio, nudo y desenlace.

✔️ Cambia de perspectiva. Los que más se benefician de la escritura son aquellos capaces de ver lo sucedido con otros ojos.

✔️ Cuando escribas, hazlo con cercanía. Es personal e íntimo, no un reporte para la aseguradora.

Hábitos saludables de autocuidado

Además de escribir, hoy te invito a soltar el miedo, a vivir con menos, a cuidarte más y a darte cuenta de lo maravillosa que es la vida. Enfoca tu atención en lo saludable, en lo gratificante.

Cuidarnos mejor significa tener hábitos saludables. Ya lo habrás oído y leído mil veces:

🧡 Nútrete con alimentos locales, ecológicos, sin procesar. La vitamina C, D, el zinc y los champiñones fortalecen el cuerpo ante los virus.

🧡 Respira profundo, lento, consciente.

🧡 Duerme y descansa. Disfruta de la quietud. Durante el sueño nuestras células se regeneran.

🧡 Haz ejercicio en casa (estiramientos, yoga, baile, cardio). El movimiento reduce el estrés en el cuerpo.

🧡 Medita o practica la atención plena en el momento presente.

🧡 Ríete mucho, la alegría eleva la vibración y fortalece el sistema inmune.

🧡 Cuida tus palabras y tus pensamientos. Tienen un impacto mucho mayor del que percibes.

🧡 Sé más tolerante y paciente contigo y con los que te rodean.

🧡 Genera acuerdos para convivir, trabajar y estudiar en espacios reducidos.

🧡 Mejora tus hábitos de higiene de ahora en adelante: lávate las manos con jabón, guarda una distancia y cuando tosas o estornudes, tapa tu boca o nariz con un pañuelo. Eso es respeto.

🧡 Para mantener la calma en momentos de crisis, ayuda hacer planes a corto plazo y centrarse en el día de hoy.

Sé el cambio que quieres ver en el mundo, Mahatma Gandhi

Un abrazo y un aplauso para ti.

¿Quieres escribir para ti?

Apúntate a mi próximo taller online de escritura terapéutica.

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Referencias

Barker, Eric, How to Deal With Anxiety, Tragedy or Heardache – 4 steps from research, Time, November 18, 2014

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Escritura sanadora

Escribir sobre las emociones, sentimientos y experiencias positivas mejora el estado de ánimo. Está comprobado. El acto de escribir nos hace buscar cierta coherencia, nos invita a la autoexploración y nos da la sensación de sentido. Nos conecta con nuestra sabiduría interior.

Primero, hemos de parar, mirar hacia adentro y reconocernos, para materializar en palabras escritas aquello que pensamos o sentimos.

¿Sabías que los seres humanos tenemos entre 60.000 y 70.000 pensamientos diarios? Y no somos conscientes de la mayoría de ellos ni del poder que tienen.

Los pensamientos pueden enfermarnos y, cuando los cambiamos, también pueden sanarnos. —Dr. Joe Dispenza.

Los seres humanos tenemos la costumbre de fijarnos en lo que nos cuesta, en lo que nos falta, en todo lo que no. Y resulta que hacerlo nos aleja más de aquello que queremos y del estado de plenitud.

Por eso, hoy vamos a hacer el ejercicio de fluir y recuperar esa sensación de entrar poco a poco en una vibración de bienestar. Y para ello te propongo siete ejercicios de escritura.

Es tu decisión sacar el tiempo y la disposición para sentirte mejor. Es tu decisión cambiar el hábito de la queja por el hábito de la apreciación. Tú decides crear o no. Tú decides vivir momentos de alegría y ser feliz. Tienes el poder de cambiar tu perspectiva.

Cuando cambias la forma en que miras, las cosas que miras cambian. —Dr. Wayne Dyer.

Escritura sanadora: 7 ejercicios para sentirte mejor

Hoy te invito a que pongas tu atención y foco en todo aquello que aprecias, que te gusta, que te hace sonreír, que te hace feliz.

Cierra los ojos, relájate y respira profundo.

Piensa en todo lo qué te alegra la vista, el olfato, el gusto, el tacto, el oído, el corazón.

Recuerda qué te gusta hacer, qué es lo que más aprecias de la gente, de los viajes, del lugar en el que vives, de las relaciones que tienes, etc.

1. Lista de «me gusta»

Coge papel y bolígrafo y haz listas de todo lo que te gusta, de todo lo que aprecias, de lo que prefieres. Escribe sin pensarlo mucho. Deja que salga. Deja que fluya. Algo que te gusta te recordará otra cosa y cuando te des cuenta habrás completado una página o más.

No importa la ortografía ni la sintaxis ni la redacción ni el orden. Esta actividad te conecta con aquello que eleva tu vibración; con aquello que te mueve un poco cuando no tienes ganas de hacer nada.

Este primer ejercicio es fácil y rápido. Dedícale por lo menos cinco minutos de atención plena, por favor.

Cositas simples que me hacen feliz

2. Inventario de momentos alegres

Este ejercicio es parecido al anterior aunque requiere un poco más de detalle y de visualización. Si en la lista anterior escribiste, por ejemplo: «me gusta caminar», aquí vas a dar un paso más hacia tu interior y vas a añadir las sensaciones agradables que asocias con el acto de caminar. Por ejemplo:

Caminar es una alegría para mí. Me gusta caminar en la playa, en la orilla del mar y sentir el agua que refresca mis pies sobre la arena caliente. Cuando hace calor, una caminata mañanera bajo la sombra de los árboles, me relaja y me llena de energía. Cuando camino me inspiro y me siento más viva, más fuerte, más atractiva. ¡Me encanta caminar!

¿Te das cuenta? Cuando prestas atención, las pequeña alegrías crecen.

3. Diario de risas y sonrisas

¿Sabías que la risa alivia el dolor, el estrés y las molestias de algunas enfermedades? Sí, la risa hace que liberemos endorfinas y serotonina, hormonas que se asocian al placer y la felicidad.

La idea es que comiences el diario hoy y que escribas todos los días, aunque sea solo una frase. Lo importante es crear el hábito de escritura y eso se logra con la repetición. Enséñale a tu cerebro a fijarse en lo positivo antes que en lo negativo.

Es más fácil escoger una libreta y escribir a mano. Si prefieres, también lo puedes hacer en el ordenador. Escribe qué te ha hecho reír, sonreír o sentirte bien hoy. Cada día, antes de acostarte, anota la fecha, la descripción del momento feliz y, si quieres, el porcentaje de alegría. Por ejemplo:

15-jul-19. Hoy vi un capítulo de «Bing Bang Theory» y casi me muero de risa. Me encantan los actores y los guionistas. Alegría: 90%

Otro ejemplo, más trabajado:

17-dic-18. Era la hora de dormir y estaba sentada en la cama de mi hijo de nueve años. De repente me pregunta:
—Mamá, ¿a que a las chicas no se les llama gilipollas?
—No —respondí muy contenta del respeto que mostraba hacia las chicas, hasta que vi dibujarse en su cara una sonrisa traviesa.
—Se les llama "gilichochos" —dijo con una seguridad aplastante y yo solté una carcajada. No me lo esperaba. Nivel de alegría: 100%.
—¿Dónde aprendiste eso? —pregunté tan pronto recuperé el aire y la compostura.
—Con mis amigos del cole. —Y se retorció de satisfacción, el muy pillín.

Después de un mes de escritura, lee el diario. Da gusto comprobar que has tenido instantes alegres todos los días. Yo tengo un cuaderno solo para escribir las frases y preguntas divertidas de mis hijos. Ellos me hacen reír y sonreír todos los días.

4. Cuaderno de recuerdos felices

Otra versión del ejercicio anterior es el cuaderno de recuerdos felices. Son esas experiencias que vale la pena rememorar o contar. Tal vez quieras viajar a tu niñez y recuperar algún instante de alegría o de bienestar. Quizás quieras volver a vivir algún momento de un viaje inolvidable.

Yo acabo de viajar a mi infancia, a una mañana de juegos con mi hermana. Estábamos en el patio de casa, que tenía árboles de mango, ciruela, níspero y guayaba:

La felicidad era aquello. Aquella rama flexible del árbol del mango que nos servía de avión y de nave espacial. Yo, encima de la rama; tú, colgada de la punta hasta hacerla descender al suelo. La soltabas y me catapultabas hacia el cielo. ¡Dicha pura! Aún escucho nuestras carcajadas explosivas y siento la aérea sensación de libertad. Era nuestro parque de atracciones privado. Y nosotras, unas niñas afortunadas.

5. Recuento de noticias alegres

El miedo vende. Y la gente miedosa es fácil de manipular. Por eso, los noticieros y los periódicos nos bombardean con noticias que nos alejan del estado de paz, confianza y bienestar. Sin embargo, acabo de buscar «noticias alegres» en Google y hay más de ciento sesenta y seis millones de resultados; más de quince millones en Ecosia.

Antena3 tiene un apartado de noticias positivas, así como cuentamealgobueno.com el periódico de las buenas noticias. Y hay muchos más.

Sin ser periodista, puedes recomendar a alguien, comentar un proyecto, un invento, una hazaña. Puedes reseñar un libro, una película o compartir una historia positiva que responda a las preguntas: qué, quién, cuándo, dónde, por qué, cómo.

También puedes dar las gracias, compartir o dejar comentarios constructivos en las redes sociales.

Ahí donde pones tu atención, pones tu energía. Enfócate en las buenas noticias, en la cantidad de gente con iniciativas maravillosas. Y compártelas para darles visibilidad.

Si no te gusta algo, quítale el poder que le has dado: tu atención.

6. Lo que aprecio aquí y ahora

Apreciar es reconocer sin dar por hecho. Es estimar, valorar y sentir afecto. Puedes apreciar una persona, un animal, una cosa, una situación, un estado de ánimo, un gesto, etc. Cuando aprecias nada es insignificante y te sientes abundante.

Enfócate en el presente. Siente tu cuerpo. Respira, canta, muévete. Estimula tus sentidos y concéntrate en esas sensaciones. Huele el café, las flores, lo que quieras. Toca distintas texturas. Siente diferentes temperaturas. Escucha una canción alegre. El cuerpo es un vehículo maravilloso cuando nos permitimos ser y sentir.

Respira profundo. Mira a tu alrededor. ¿Qué aprecias?

Tal vez te acabas de despertar y has dormido bien, has recargado energía. O es medio día y vas a comer algo delicioso. O estás saliendo del trabajo y vas a ver a alguien que amas. O estás satisfecho/a porque lo has logrado. O hace un día precioso.

La lista puede ser larga si te entrenas en el arte de apreciar los detalles que te hacen sentir mejor, aunque sea un poquito mejor. A veces, no nos damos cuenta de todo lo que apreciamos hasta que lo perdemos.

El lente con el que vemos el mundo transforma nuestra realidad. El 90% de la felicidad proviene de la manera en que el cerebro procesa la información. —Shawn Achor.

7. Libreta de bromas o intento de comedia

A mi hijo mayor le encanta contar chistes, como a mi abuelo paterno, y tiene un libro de bromas de bolsillo que se sabe de memoria. Esto me ha dado la idea de escribir una libreta con situaciones graciosas en las que te puedas reír de ti mismo/a.

Reírnos de nosotros mismos desdramatiza y relativiza cualquier situación.

Para escribir, ten en cuenta que el humor es la solución al conflicto. Es la liberación de la tensión. Si te fijas, en las comedias siempre hay situaciones de conflicto y tensión. También hay momentos de desesperación que terminan con una respuesta inesperada e impredecible, que causa la risa.

El sentido del humor se puede entrenar. Cuando estamos con amigos o en familia, el humor requiere un clima de confianza y de respeto. Reírse de uno mismo es genial, pero burlarse de otro es ofensivo.

Para mí, este es el ejercicio más difícil, y siento una gran admiración por los guionistas de humor y los cómicos que improvisan monólogos de risa.

¿Te apuntas al reto?

Nota: La escritura no reemplaza el tratamiento de un psicólogo o de un médico. Si te sientes mal, lo mejor es pedir ayuda a un profesional de la salud.

Si estás leyendo este artículo quiere decir que la vida corre por tus venas y ese es un motivo para celebrar. Hoy es un regalo lleno de posibilidades y pequeños obsequios.

Ser feliz es una decisión diaria. La de ser más consciente de los propios pensamientos y emociones para elegir lo que te hace sentir mejor en cada momento.

Aquí te dejo esta semilla, por si te apetece comprometerte a ser más consciente y a sintonizar con lo mejor que este mundo te ofrece en cada momento.

¿Practicas alguno de estos ejercicios? Cuéntamelo en los comentarios.

¡Gracias!

 

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Referencias:

Achor, Shawn. 2011, Mayo. «The happy secret to better work». Fuente: TED talks

Abraham, Esther & Jerry Hicks. 2011, Enero, 27. «The 30 day better feeling thought process». Fuente: Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=zdoddb4OIBM

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