Escritura sanadora: 7 ejercicios para sentirte mejor

Escritura sanadora

Escribir sobre las emociones, sentimientos y experiencias positivas mejora el estado de ánimo. Está comprobado. El acto de escribir nos hace buscar cierta coherencia, nos invita a la autoexploración y nos da la sensación de sentido. Nos conecta con nuestra sabiduría interior.

Primero, hemos de parar, mirar hacia adentro y reconocernos, para materializar en palabras escritas aquello que pensamos o sentimos.

¿Sabías que los seres humanos tenemos entre 60.000 y 70.000 pensamientos diarios? Y no somos conscientes de la mayoría de ellos ni del poder que tienen.

Los pensamientos pueden enfermarnos y, cuando los cambiamos, también pueden sanarnos. —Dr. Joe Dispenza.

Los seres humanos tenemos la costumbre de fijarnos en lo que nos cuesta, en lo que nos falta, en todo lo que no. Y resulta que hacerlo nos aleja más de aquello que queremos y del estado de plenitud.

Por eso, hoy vamos a hacer el ejercicio de fluir y recuperar esa sensación de entrar poco a poco en una vibración de bienestar. Y para ello te propongo siete ejercicios de escritura.

Es tu decisión sacar el tiempo y la disposición para sentirte mejor. Es tu decisión cambiar el hábito de la queja por el hábito de la apreciación. Tú decides crear o no. Tú decides vivir momentos de alegría y ser feliz. Tienes el poder de cambiar tu perspectiva.

Cuando cambias la forma en que miras, las cosas que miras cambian. —Dr. Wayne Dyer.

Escritura sanadora: 7 ejercicios para sentirte mejor

Hoy te invito a que pongas tu atención y foco en todo aquello que aprecias, que te gusta, que te hace sonreír, que te hace feliz.

Cierra los ojos, relájate y respira profundo.

Piensa en todo lo qué te alegra la vista, el olfato, el gusto, el tacto, el oído, el corazón.

Recuerda qué te gusta hacer, qué es lo que más aprecias de la gente, de los viajes, del lugar en el que vives, de las relaciones que tienes, etc.

1. Lista de «me gusta»

Coge papel y bolígrafo y haz listas de todo lo que te gusta, de todo lo que aprecias, de lo que prefieres. Escribe sin pensarlo mucho. Deja que salga. Deja que fluya. Algo que te gusta te recordará otra cosa y cuando te des cuenta habrás completado una página o más.

No importa la ortografía ni la sintaxis ni la redacción ni el orden. Esta actividad te conecta con aquello que eleva tu vibración; con aquello que te mueve un poco cuando no tienes ganas de hacer nada.

Este primer ejercicio es fácil y rápido. Dedícale por lo menos cinco minutos de atención plena, por favor.

Cositas simples que me hacen feliz

2. Catálogo de pequeñas alegrías

Este ejercicio es parecido al anterior aunque requiere un poco más de detalle y de visualización. Si en la lista anterior escribiste, por ejemplo: «me gusta caminar», aquí vas a dar un paso más hacia tu interior y vas a añadir las sensaciones agradables que asocias con el acto de caminar. Por ejemplo:

Caminar es una alegría para mí. Me gusta caminar en la playa, en la orilla del mar y sentir el agua que refresca mis pies sobre la arena caliente. Cuando hace calor, una caminata mañanera bajo la sombra de los árboles, me relaja y me llena de energía. Cuando camino me inspiro y me siento más viva, más fuerte, más atractiva. ¡Me encanta caminar!

¿Te das cuenta? Cuando prestas atención, las pequeña alegrías crecen.

3. Diario de risas y sonrisas

¿Sabías que la risa alivia el dolor, el estrés y las molestias de algunas enfermedades? Sí, la risa hace que liberemos endorfinas y serotonina, hormonas que se asocian al placer y la felicidad.

La idea es que comiences el diario hoy y que escribas todos los días, aunque sea solo una frase. Lo importante es crear el hábito de escritura y eso se logra con la repetición. Enséñale a tu cerebro a fijarse en lo positivo antes que en lo negativo.

Es más fácil escoger una libreta y escribir a mano. Si prefieres, también lo puedes hacer en el ordenador. Escribe qué te ha hecho reír, sonreír o sentirte bien hoy. Cada día, antes de acostarte, anota la fecha, la descripción del momento feliz y, si quieres, el porcentaje de alegría. Por ejemplo:

15-jul-19. Hoy vi un capítulo de «Bing Bang Theory» y casi me muero de risa. Me encantan los actores y los guionistas. Alegría: 90%

Otro ejemplo, más trabajado:

17-dic-18. Era la hora de dormir y estaba sentada en la cama de mi hijo de nueve años. De repente me pregunta:
—Mamá, ¿a que a las chicas no se les llama gilipollas?
—No —respondí muy contenta del respeto que mostraba hacia las chicas, hasta que vi dibujarse en su cara una sonrisa traviesa.
—Se les llama "gilichochos" —dijo con una seguridad aplastante y yo solté una carcajada. No me lo esperaba. Nivel de alegría: 100%.
—¿Dónde aprendiste eso? —pregunté tan pronto recuperé el aire y la compostura.
—Con mis amigos del cole. —Y se retorció de satisfacción, el muy pillín.

Después de un mes de escritura, lee el diario. Da gusto comprobar que has tenido instantes alegres todos los días. Yo tengo un cuaderno solo para escribir las frases y preguntas divertidas de mis hijos. Ellos me hacen reír y sonreír todos los días.

4. Cuaderno de recuerdos felices

Otra versión del ejercicio anterior es el cuaderno de recuerdos felices. Son esas experiencias que vale la pena rememorar o contar. Tal vez quieras viajar a tu niñez y recuperar algún instante de alegría o de bienestar. Quizás quieras volver a vivir algún momento de un viaje inolvidable.

Yo acabo de viajar a mi infancia, a una mañana de juegos con mi hermana. Estábamos en el patio de casa, que tenía árboles de mango, ciruela, níspero y guayaba:

La felicidad era aquello. Aquella rama flexible del árbol del mango que nos servía de avión y de nave espacial. Yo, encima de la rama; tú, colgada de la punta hasta hacerla descender al suelo. La soltabas y me catapultabas hacia el cielo. ¡Dicha pura! Aún escucho nuestras carcajadas explosivas y siento la aérea sensación de libertad. Era nuestro parque de atracciones privado. Y nosotras, unas niñas afortunadas.

5. Recuento de noticias alegres

El miedo vende. Y la gente miedosa es fácil de manipular. Por eso, los noticieros y los periódicos nos bombardean con noticias que nos alejan del estado de paz, confianza y bienestar. Sin embargo, acabo de buscar «noticias alegres» en Google y hay más de ciento sesenta y seis millones de resultados; más de quince millones en Ecosia.

Antena3 tiene un apartado de noticias positivas, así como cuentamealgobueno.com el periódico de las buenas noticias. Y hay muchos más.

Sin ser periodista, puedes recomendar a alguien, comentar un proyecto, un invento, una hazaña. Puedes reseñar un libro, una película o compartir una historia positiva que responda a las preguntas: qué, quién, cuándo, dónde, por qué, cómo.

También puedes dar las gracias, compartir o dejar comentarios constructivos en las redes sociales.

Ahí donde pones tu atención, pones tu energía. Enfócate en las buenas noticias, en la cantidad de gente con iniciativas maravillosas. Y compártelas para darles visibilidad.

Si no te gusta algo, quítale el poder que le has dado: tu atención.

6. Lo que aprecio aquí y ahora

Apreciar es reconocer sin dar por hecho. Es estimar, valorar y sentir afecto. Puedes apreciar una persona, un animal, una cosa, una situación, un estado de ánimo, un gesto, etc. Cuando aprecias nada es insignificante y te sientes abundante.

Enfócate en el presente. Siente tu cuerpo. Respira, canta, muévete. Estimula tus sentidos y concéntrate en esas sensaciones. Huele el café, las flores, lo que quieras. Toca distintas texturas. Siente diferentes temperaturas. Escucha una canción alegre. El cuerpo es un vehículo maravilloso cuando nos permitimos ser y sentir.

Respira profundo. Mira a tu alrededor. ¿Qué aprecias?

Tal vez te acabas de despertar y has dormido bien, has recargado energía. O es medio día y vas a comer algo delicioso. O estás saliendo del trabajo y vas a ver a alguien que amas. O estás satisfecho/a porque lo has logrado. O hace un día precioso.

La lista puede ser larga si te entrenas en el arte de apreciar los detalles que te hacen sentir mejor, aunque sea un poquito mejor. A veces, no nos damos cuenta de todo lo que apreciamos hasta que lo perdemos.

El lente con el que vemos el mundo transforma nuestra realidad. El 90% de la felicidad proviene de la manera en que el cerebro procesa la información. —Shawn Achor.

7. Libreta de bromas o intento de comedia

A mi hijo mayor le encanta contar chistes, como a mi abuelo paterno, y tiene un libro de bromas de bolsillo que se sabe de memoria. Esto me ha dado la idea de escribir una libreta con situaciones graciosas en las que te puedas reír de ti mismo/a.

Reírnos de nosotros mismos desdramatiza y relativiza cualquier situación.

Para escribir, ten en cuenta que el humor es la solución al conflicto. Es la liberación de la tensión. Si te fijas, en las comedias siempre hay situaciones de conflicto y tensión. También hay momentos de desesperación que terminan con una respuesta inesperada e impredecible, que causa la risa.

El sentido del humor se puede entrenar. Cuando estamos con amigos o en familia, el humor requiere un clima de confianza y de respeto. Reírse de uno mismo es genial, pero burlarse de otro es ofensivo.

Para mí, este es el ejercicio más difícil, y siento una gran admiración por los guionistas de humor y los cómicos que improvisan monólogos de risa.

¿Te apuntas al reto?

Nota: La escritura no reemplaza el tratamiento de un psicólogo o de un médico. Si te sientes mal, lo mejor es pedir ayuda a un profesional de la salud.

Si estás leyendo este artículo quiere decir que la vida corre por tus venas y ese es un motivo para celebrar. Hoy es un regalo lleno de posibilidades y pequeños obsequios.

Ser feliz es una decisión diaria. La de ser más consciente de los propios pensamientos y emociones para elegir lo que te hace sentir mejor en cada momento.

Aquí te dejo esta semilla, por si te apetece comprometerte a ser más consciente y a sintonizar con lo mejor que este mundo te ofrece en cada momento.

¿Practicas alguno de estos ejercicios? Cuéntamelo en los comentarios.

¡Gracias!

 

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Referencias:

Achor, Shawn. 2011, Mayo. «The happy secret to better work». Fuente: TED talks

Abraham, Esther & Jerry Hicks. 2011, Enero, 27. «The 30 day better feeling thought process». Fuente: Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=zdoddb4OIBM

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