Chamana, mujer medicina

Chamana, mujer medicina. Óleo sobre lienzo, N.M. Parga.

Chamana, mujer medicina:
Amas la naturaleza, y ella también te ama.
Lo sabes, porque las plantas te cuentan sus secretos,
esos que te permiten curar heridas y cuerpos.
Lo sabes, porque los árboles lloran de alegría
con tus abrazos.
Y cuando aúllas, los lobos vienen a tu encuentro
para correr con ellos.

Mujer salvaje, sin filtros, pura, cambiante,
Conversas con la madre naturaleza,
Que no es indiferente ni sorda ni ciega.
Y con ese amor mutuo, cocreas.
Ella pone la semilla y te inspira,
tú la plantas y, con agradecimiento, cosechas.

Mujer sabia, apagas el ruido del mundo
y sientes de piel hacia adentro.
Caminas descalza sobre hierba mojada
porque escuchas y atiendes los mensajes de tu cuerpo.
Y lo acaricias y pintas como el mejor de los lienzos.

Mujer auténtica, aprendiste a vomitar tu ira
sin lastimar a nadie,
y a ponerle voz a lo que llevas dentro,
también saliste del infierno de los que no se aman,
para gozar cada día y brillar en tu fuero interno.

El silencio es medicina

silencioEl silencio es medicina
para quien mucho escucha.
Ya que alivia cuerpo y alma,
de la tortura del ruido.

Latigazos en las sienes
da el corazón que late.
Y malestar inyecta,
la mente que no calla.

Por la calle y en la tele,
tertulianos, sordos, insomnes,
hablan, gritan y dan voces.

En la acera el taca-taca
de una taladradora,
que no se calla y perfora
el cemento y las neuronas.

Porque todo suena, y el sonido es vida. 
Pero el ruido, en exceso, mata.

En la frondosidad de un bosque
soy mi mejor compañía.
Lejos de toda estridencia
conecto con mi deseada utopía.

Con la mente enmudecida
siento el pulso de la vida.
Y percibo la naturaleza,
templo donde rindo tributo
a la ausencia de palabras.

Al viento, las hojas susurran.
El agua que fluye murmura.
Y al compás del sol que palpita,
alas de mariposa la brisa cura.

El silencio no es vacío,
es la creativa paz del alma.
Fértil espacio en blanco
que protege, renueva y calma.