Cómo identifico mi polaridad feminina y masculina (parte 3)

Todos los seres humanos somos energía con polaridades femenina y masculina. Ninguna polaridad es mejor que la otra, las diferentes cualidades que realza cada extremo de la polaridad muestran funciones distintas, no jerarquías.

Nacemos con una energía predominante, independientemente del sexo de nuestro cuerpo. El equilibrio está en descubrir nuestra polaridad predominante y honrar ambas polaridades, aprovechar sus dones, bien sea para avanzar en el mundo exterior (si es masculina), o para profundizar en el mundo interior (si es femenina).

Tu energía danza de una polaridad a otra todo el día. Cuando caminas firme y rápido, cuando practicas deportes competitivos, cuando alzas pesas, estás en tu polaridad masculina. Cuando caminas disfrutando del paisaje, te das un baño, bailas y te contoneas al ritmo de la música, cuando te relajas y descansas, estás en tu polaridad femenina.

En un vaso lleno de agua, por ejemplo, la polaridad masculina es el vaso contenedor que da estructura y sostiene. El agua expresa la polaridad femenina que se expande en el espacio.

En la naturaleza, el día, el sol, el cielo, el fuego, el verano y la primavera se asocian con la polaridad masculina. La noche, la luna, la tierra, el agua, el invierno y el otoño tienen mayor polaridad femenina.

Las polaridades se alternan todo el tiempo. Si te fijas, la naturaleza es cíclica: la luz del día da paso a la oscuridad de la noche; la sequía, a la lluvia; el invierno, a la primavera, etc.

Ese equilibrio también puede verse en los chakras, centros energéticos del cuerpo. Así vemos que, según su función expresiva, el primero, el tercero y el quinto tienen mayor polaridad masculina. Mientras que por su función receptiva, introspectiva y vital el segundo, el cuarto y el sexto tienen mayor polaridad femenina.

Características de las polaridades femenina y masculina

Polaridad masculina Polaridad femenina
Actividad Reposo
Analítica Intuitiva
Apresurada Tranquila
Capaz Apreciativa
Chakras más positivos: 1, 3, 5 Chakras más positivos: 2, 4, 6
Concreta Abstracta
Contenedora Expansiva
Controladora Permisiva
Deseo, voluntad de crear Océano de amor creador
Día Noche
Energía sexual dadora Energía sexual receptora
Estable Voluble
Estructura que sostiene Espacio
Fuego Agua
Fuera Dentro
Hacer Ser
Inquietud y movimiento Calma
Intención Agradecimiento
Lineal (rectas y ángulos) Circular (curvas y remolinos)
Luz, rayo que proyecta Oscuridad introspectiva
Materializa, realiza Crea, imagina
Naturaleza eléctrica Naturaleza magnética
Orden Caos
Organiza Sintetiza
Pensamientos Sentimientos y emociones
Protege Nutre
Rabia Miedo
Seduce Atrae
Separa Une
Se aísla Se relaciona
Sol Luna
Verano y primavera Invierno, otoño
Visión parcial, enfocada Visión holística
Yang Yin

 

¿Cuáles de estas características tienes más activas?

¿En qué momento preferirías polarizarte más tu femenino o en tu masculino?

Estas características de las polaridades están presentes en todas las personas. No son ni buenas ni malas, ni mejores ni peores. Lo importante es que estén en equilibrio, en armonía según el momento y la situación.

Actividad – Reposo:

Por ejemplo, una persona que en su casa o en el trabajo se ocupa de limpiar, lavar y ordenar está en acción, por lo tanto, en una polaridad masculina. Una persona que está descansando y disfrutando está en su polaridad femenina.

La polaridad no tiene nada que ver con el género ni con el rol asignado por una sociedad. En algunas culturas, la mujer hará todo el trabajo del hogar, incluso cargará con pesos excesivos para su fuerza y tamaño mientras que el hombre se va con los amigos, camina al lado sin cargar nada o se engancha al ordenador o a la tele. Son dos conceptos distintos. Esa mujer que hace todo está en su polaridad masculina. Ese hombre que se relaja está en su polaridad femenina.

Armonía: En una pareja equilibrada, el reposo, las tareas y las cargas se reparten, de manera consensuada y flexible, respetando las capacidades, necesidades y tiempos de cada persona. No hay jerarquía ni dominación. Se comparten y se alternan las funciones.

 

Seduce (naturaleza eléctrica) – Atrae (naturaleza magnética):

Una persona que seduce, con mirada penetrante, tira la caña de pescar y cuyos pensamientos eléctricos (fantasías) le impulsan a actuar y a hablar, está en su polaridad masculina.

Una persona que despierta tus emociones, que se hace bella para ser admirada y atraer, está en su esencia magnética y su polaridad femenina.

Así que un hombre que va de «guaperas» y se pavonea como quien dice: «mira qué bueno estoy», está en su polaridad femenina. Si se acerca y se atreve a hablar contigo y con sus palabras demuestra interés en ti, pasa a su polaridad masculina.

Armonía: el equilibrio en el juego de la seducción y la atracción es lo que permite que las polaridades distintas se encuentren y se lo pasen bien, incluso fenomenal. Si hay dos personas con la misma polaridad o cuyas polaridades se hayan neutralizado (convivencia, rutina, etc), no habrá chispa.

Todos los humanos buscamos volver a la unidad. A volver a fundirnos en un estado de felicidad, sentirnos completos. Lo que diferencia lo masculino de lo femenino es su manera de buscar esta realización. Lo femenino encarna la capacidad de abrazar toda la existencia en profunda aceptación. Su anhelo es ser amor, su necesidad es abrir el corazón para que su energía vital se exprese en múltiples formas. Ella necesita acoger, celebrar y relacionarse con intimidad. En cambio, lo masculino busca esta realización en la libertad de toda identificación. […] Su fuerza en concentrada y enfocada. Su anhelo es ser libertad. —Astiko

Adiós, niña buenaY ya que estamos hablando de seducir y atraer, os dejo de regalo el inicio del capítulo 30 (Chico sexi) de mi novela:

Adiós, niña buena

***

  • ¡Sedúceme! —le dije a Mateo en nuestra habitación por la noche cuando ya Ítaca dormía. Antes de pedírselo, humedecí mis labios con saliva y saqué pecho, tal y como me había aconsejado Bea. Mateo era sexi sobre todo cuando estaba relajado y algo distante.
  • ¿Cómo? —Suspiró, arrugó la nariz y frunció el ceño.
  • ¡Anda! —Imaginé que yo era como Elsa Pataky y dije lentamente—: ¡Déjate de bromas y mírame como si me acabaras de conocer! —Él tomó aire, dio un paso atrás y me miró serio, casi en tensión durante unos segundos.
  • ¿Cómo te llamas? —Preguntó con voz ronca entrecerrando sus ojos.
  • Gabriela —Me encanta ese nombre y puestos a jugar… Sus cejas se arquearon y esbozó una ligera media sonrisa. Dio un paso hacia delante y, en un largo silencio, recorrió mi cara con una mirada enigmática. Sentí el calor de su aliento y, expectante, mi corazón se aceleró.
  • Gabriela —repitió despacio saboreando cada letra, entreabrió su boca como si fuera a besarme y yo cerré los ojos. Su frente rozó mi frente, la punta de su nariz, la mía; su pulgar acarició mis labios antes de que su mano se desplazara suavemente para enredar mi pelo entre sus dedos y me besó.

Me besó como hacía mucho tiempo no me besaba, como si se le fuera la vida en ello, como si su boca se hiciera agua en la mía. Me besó con la fogosa suavidad del deseo que ya ha sido satisfecho y da marcha atrás para volver a vivir. Me besó con tantas ganas y con tanta ternura a la vez que al separarse nuestros labios sentí en mi boca el sabor salado de una lágrima.

  • ¿Esto era lo que querías? —susurró acariciando mis mejillas.
  • Sí. —Sonreí y él me besó otra vez.

***

A mí me encanta esta escena, ¿y a ti?

¿Te apuntas a la armonía de las polaridades?

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Cómo identifico mi polaridad masculina (parte 2)

Referencias

Astiko, maestra de tantra, tantrawithastiko, 21-jun-2014, «El regalo de lo femenino y lo masculino«, youtube, 5 min.

Carmen Enguita, pionera en sexualidad alquímica, el equilibrio entre la polaridad femenina y masculina

María Gabriela Santini, fundadora de la Escuela de sexualidad y espiritualidad

Sylvia Briceño Aranguren, creadora y anfitriona del congreso virtual Juntos somos invencibles