Ven y abrázame

abrazameLigera y profunda molestia
o un dolor intermitente y sordo.
Son la advertencia de una trampa:
una ruptura invisible.

El corazón es capaz de ver
la herida que el amor sana.
Gracias a la empatía de gente solidaria.
Esa que da la mano, escucha y ama.

Pero el mundo grita: corre, compite y consume,
que la vida es una carrera y hay que luchar.
Mientras la naturaleza susurra: para, observa y siente.
¿A quién decides escuchar?

Fríos, como la muerte, nos deja la indiferencia.
La incomunicación nos enferma.
¡Con lo fácil que es dar un abrazo,
mirarse a los ojos y conversar!

¡Ven y abrázame!
Que en tus brazos no siento dolor. 
Déjame abrazarte.
Que un poderoso calmante es mi amor.

Unidos en la calidez de un nosotros,
en la cercanía de tu corazón y el mío.
Mecidos por nuestros latidos al unísono,
en la gloria de una madre que arrulla a su hijo.

Detengámonos a observarnos, a sentirnos.
Relajados y muy vivos.
Verás que a punta de abrazos
también se suturan el alma y los tejidos.