Sexualidad plena y Adiós, niña buena: ¿cómo surge la idea?

La portada que aparece bajo estas líneas es la de mi novela Adiós, niña buena, a la venta en Amazon desde el 14 de noviembre de 2018. La puedes adquirir en papel y en ebook en esa plataforma, por email o en mis talleres y eventos.

Adiós, niña buena

Ilustración: N.M. Parga – Diseño de portada: Jean Assemat

Esta novela romántica adulta lleva detrás el trabajo de más de dos años que empezó con una idea, con un «¿qué pasaría si…?

¿Qué pasaría si…?

¿Has leído El gozo de existir?, tal vez recuerdes que en el segundo capítulo, el del ictus, narro la experiencia mística que tuve tras la segunda cirugía a cráneo abierto.

…me relajé y el calor subió de mis pies a mi pecho […] atravesé un agujero negro y del otro lado no había ruido, ni dolor ni frío. Me expandía libre como un gas en una mezcla infinita de amor, paz, bienestar y un inmenso gozo de existir.

Esta experiencia mística (orgasmo cósmico, nirvana, despertar de Kundalini, alucinación debido a la anestesia) o como quieras llamarlo, fue el origen de la idea. Fue una experiencia maravillosa que yo viví de manera espontánea, y que también es posible gracias a la meditación, al yoga Kundalini o al sexo tántrico.

Entonces, me pregunté: ¿Qué pasaría si Sara, la protagonista de la historia, se atreviera a probar algo que nunca antes había hecho? ¿Qué pasaría si ella quisiera sentir un orgasmo cósmico? ¿Qué pasaría si, gracias a un círculo de mujeres, ella decidiera vivir su sexualidad de una manera distinta? ¿Qué pasaría si gracias a la sexualidad también pudiéramos ampliar la consciencia? ¿Qué pasaría si decidiera decir adiós a la niña buena, salirse del molde y quitarse las etiquetas?

Sinopsis de Adiós, niña buena

Sara lo tiene todo: una pareja estupenda, una hija maravillosa, un trabajo que le gusta y un problema: la gula. A sus cuarenta años se ha cansado de ser una niña buena y se siente atrapada en la rutina. Gracias a sus amigas del círculo de mujeres y a Katy, la sexóloga, abrirá su mente y su cuerpo a nuevas experiencias, y descubrirá que nunca es tarde para gozar de una vida sexual plena.

Un viaje a Lanzarote y un encuentro inesperado, la llevarán a debatirse entre lo correcto y la transgresión, entre la seguridad y la aventura, entre el amor duradero y la pasión efímera. ¿Se atreverá Sara a cruzar la línea? ¿Dirá adiós a la niña buena?

Hablemos de sexo…

Let’s talk about sex, baby. Let’s talk about you and me. Let’s talk about all the good things and the bad things that may be… Salt-N-Pepa.

Que pasaría si… tejiésemos una acogedora red para compartir confidencias y anécdotas, sin temor a dejar salir lágrimas y risas, con el corazón en la mano.  Una red donde la naturaleza —femenina y masculina— aflorara sin miedo ni vergüenza. Un espacio de encuentro en el que cada silencio, cada mirada, cada gesto de conexión significara: «sé lo que es y te acompaño» o «no lo he vivido y te respeto».
Un ambiente así —de escucha atenta y sin juicio—, sea en un círculo de mujeres, en un taller de sexualidad o en pareja, abriría nuestra mente y nuestro corazón a nuevas posibilidades, y eso es lo que descubre Sara, la protagonista de Adiós, niña buena.

La sexualidad es mucho más que el sexo y el sexo es mucho más que el coito

Aún en una sociedad moderna del siglo XXI, nos quedan algunos tabúes sexuales y bastante por aprender. La sexualidad —que es mucho más que el sexo—, es la base de nuestra vida. Sin ella no hubiéramos nacido.
Con Adiós, niña buena quisiera ampliar la visión de la sexualidad, facilitar el diálogo para que algunos temas dejen de ser tabú y animar a otras mujeres para que se atrevan a vivir aquello que desean.
Porque decirle adiós a la niña buena no es convertirse en mala. Es quitarse las etiquetas limitantes y atreverse a ser, a autoconocerse y a amarse. Es salirse del molde y dejar de complacer a otros.
¿Qué pasaría si conversáramos sobre nuestra sexualidad de manera abierta y natural? ¿Y si escogiéramos el amor en lugar del temor? ¿Qué pasaría si nos diéramos cuenta de que nuestra energía sexual es la energía creadora de la vida?
Sexualidad plena, placer
Adiós, niña buena es una historia que nos invita a retomar ese diálogo con nosotros mismos o en pareja, con un enfoque de curiosidad, respeto y autoconocimiento. Es una semilla de consciencia, en el gran terreno de la sexualidad y del amor propio.
Sensual, abierta, amena, Adiós, niña buena, te invita a explorar tu sexualidad, tu placer y tus sentidos a través de un amplio abanico de posibilidades. También te invita a conocerte, a amarte y a dejar de juzgar.

¿Quieres probar?

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Tantra y sexo tántrico

Referencias

Compartiendo experiencias sobre decirle adiós a la niña buena con María Paula de La Naturaleza de Maps. Abril de 2023. Testimonio:
❤️ «La lectura de «Adiós, niña buena» tocó las fibras de mi corazón, fue trascendental para mí, y fue muy importante en mi proceso de autoconocimiento, para identificar y dejar de ser esa niña buena, para quitarme capas y creencias limitantes. También me ayudó a identificar los tabués de la sexualidad que tenía por cómo fui criada, y a practicar el poder de decisión de la mujer libre que soy. Leer y compartir esta novela en el círculo fue transformador y me gustaría que más mujeres lo supieran y lo vivieran». —María Paula H.

Adiós, niña buena, está a la venta en Amazon . También me puedes escribir a escritora@nmparga.com si quieres que te la venda en directo (España).

Soy una autora autoeditada.

Si has leído la novela, te agradezco que me dejes un comentario, una reseña, una opinión aquí.

¡Muchas gracias!

Los 7 espejos del alma

Ojo espejoLa herramienta de los 7 espejos del alma nos ayuda a conocernos mejor, a sanar y a tomar decisiones acertadas.

En cada momento de nuestra vida,  nuestras relaciones personales son una oportunidad de aprendizaje y de crecimiento.

Las palabras, las acciones y las decisiones de quienes nos rodean nos permiten reaccionar (dejarnos llevar) o responder de manera consciente.

Los 7 espejos del alma

Los antiguos esenios identificaron el rol de nuestras relaciones personales y las clasificaron con el nombre de los 7 espejos del alma. Hoy comparto la explicación que da el geólogo y científico Gregg Braden sobre dichos espejos. El vídeo original en inglés de donde extraigo la mayoría de la información está citado al final.

Tu cuerpo es espejo de tus creencias. Reconcilia y redefine el significado de los sucesos en tu vida. Mira tus logros sin compararlos con los de los demás para permitir mejores posibilidades. —Gregg Braden.

El primer espejo: el momento presente

A veces, lo que vemos alrededor es lo que irradiamos en ese instante, en el momento presente. ¿Ves un patrón que se repite en las personas que están contigo? ¿Es rabia, cansancio, tranquilidad, alegría?

¿Es eso lo que sientes? ¿Las personas alrededor son tu reflejo ahora?

Si la respuesta es no, entonces pregúntate: ¿me están mostrando lo que juzgo en este momento?

El segundo espejo: lo que juzgamos

Todo lo que nos irrita de otros, nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos. Carl Gustav Jung.

A veces juzgamos a las personas que nos rodean o los otros nos juzgan y nos ponen etiquetas.  Si el comportamiento de la persona con la que estamos nos frustra o irrita, si su actitud desencadena una discusión, tal vez estemos juzgando alguna emoción. La ira y el odio nos muestran nuestra propia herida, dónde no nos estamos amando a nosotros mismos.

Lo que veo en los demás es un reflejo de lo que hay en mí mismo/a.
Los consejos que doy son los consejos que me doy.
Las necesidades que veo en los demás son mis propias necesidades.
Juzgo en otros lo que condeno en mí.
Lo que me molesta de los demás es lo que me molesta de mí mismo/a, y lo que me agrada de otros también es lo que me agrada de mí mismo/a.

El tercer espejo: el amor olvidado

En el momento en que miras a alguien a los ojos y sientes una conexión, una familiaridad, una atracción magnética en tu cuerpo, y quieres pasar más tiempo con esa persona, pregúntate: ¿qué es lo que veo en esta persona, de mí mismo/a, que he perdido, que he traicionado o que me han quitado?

El tercer espejo refleja lo que hemos perdido, dejado, perdido de nosotros mismos/as durante la vida, (inocencia, alegría, capacidad de disfrutar, juventud, etc.), con el fin de alcanzar nuestros objetivos, o conseguir más poder o control sobre los demás.

También refleja la atracción que sentimos por alguien que encarna eso que hemos perdido o que otros nos han quitado. Y confundimos esta atracción con el amor. Cuando esa carga que reflejamos el uno en el otro desaparece, muchas parejas se rompen porque creen que ya no se aman, cuando nunca lo han hecho. Otras parejas se dan cuenta que disfrutan mucho la mutua compañía y deciden seguir juntos cuando desaparece ese carga-espejo-atracción.

El cuarto espejo: patrones, adicciones y obsesiones

Este espejo tiene que ver con los patrones de comportamiento repetitivos, las adicciones y obsesiones que se desarrollan despacio y de forma gradual. Este espejo nos permite ver si, poco a poco, estamos dejando a un lado lo que más apreciamos en nuestra vida.

¿Qué hay detrás del alcohol, de las drogas, del sexo, del dinero, del juego, del ahorro, del control? ¿Qué pierdes cuando caes en ese patrón? ¿Qué ganas cuando sanas una adicción, una obsesión?

El espejo de la madre

El quinto espejo: padre y madre

El padre y la madre son los espejos más potentes y más cercanos que tenemos. Ellos nos permiten ver por qué vivimos la vida que vivimos. Ellos nos muestran nuestras expectativas y creencias. Ellos son un ejemplo de lo que queremos repetir y de lo que preferimos evitar. Cuando tomamos consciencia, los liberamos de esa tarea.

Un ejercicio es hacer una lista con las cualidades positivas y negativas de las personas que nos cuidaron cuando éramos pequeños. ¿Reflejan estos adjetivos nuestras expectativas actuales?

Otro ejercicio es cerrar los ojos, respirar profundo y pensar qué nos gustaría decirle a nuestro padre y nuestra madre si nos quedara un minuto de vida.

Y, ¿qué nos gustaría oírles decir a ellos?

Nuestros padres son, por encima de cualquier otra persona, los que nos dan las mayores oportunidades de descubrirnos. Ellos son, durante gran parte de nuestra vida, nuestros mayores espejos. Son los que nos muestran desde su ejemplo de vida lo que no debemos repetir o, en el mejor de los casos, lo que sí es excelente. Virginia Blanes.

El sexto espejo: la noche oscura del alma

Este espejo nos recuerda que la naturaleza y la vida tienden al equilibrio. Los desafíos (enfermedades, problemas, duelos) suceden cuando podemos superarlos con maestría para liberarnos de nuestros apegos, para vernos de otra manera.

Nosotros creamos esos grandes conflictos cuando tenemos las herramientas y la maestría para aprender de ellos y salir adelante. Son una oportunidad, sin punto de referencia previo, y solo llegan cuando somos capaces de vivirlos.

El sexto espejo nos muestra la percepción condicionada de lo que entendemos por luz y oscuridad. Tanto la luz como la oscuridad existen para mostrarnos algo y existen como un mismo fenómeno. El miedo surge cuando vemos estas dos fuerzas como algo separado.

Al reconciliar las dos fuerzas (luz y oscuridad, bien y mal) y al entender que no pueden existir la una sin la otra, abres la puerta de la compasión. A medida que sanas tus recuerdos, ayudas a sanar la memoria universal del miedo. Gregg  Bradden.

El séptimo espejo: la perfección en la imperfección

Cuando percibimos los desenlaces de nuestras acciones como logros o fracasos, lo hacemos al compararnos o medirnos con algo externo. El séptimo espejo nos invita a aceptar cada aspecto de nuestra vida, ya sea nuestro físico, nuestro intelecto, nuestras habilidades y experiencias, tal y como son en este momento. Solo juzgamos cuando comparamos con una referencia externa.

¿Te permitirías ser tu única referencia, compararte contigo mismo/a? ¿Con qué regla te mides? ¿Con qué criterio juzgas? ¿Has dado lo mejor de ti?

Este espejo nos invita a permitir ver la perfección en la imperfección de la vida. Es decir, aceptar que todo pasa por una razón y que podemos ser felices, así como somos. Solo nos sentimos imperfectos cuando nos comparamos con algo externo.

En tus manos está la alternativa del cambio, de la evolución, del amor. Los espejos nos ayudan a ver aquello que aún no vemos de nosotros mismos.

Otra forma de ver el espejo

En lugar de decir «proyecto fuera lo que tengo dentro», pienso: lo que sucede es una oportunidad de entrenamiento en amor. Cada vez que veo algo que no me gusta, una atrocidad en el mundo, bendigo y anclo la vibración opuesta: amor, paz, alegría, valor, respeto, compasión, esperanza, gratitud, etc. Matt Kahn.

¿Qué te parece la herramienta de los espejos? ¿Qué te están mostrando las personas a tu alrededor? ¿Qué necesitas sanar?

Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte. Julio Cortázar.

Referencias

Braden, Gregg. [LamatX], 6-may-2012. The 7 essene mirrors, Youtube, (2 h).

Blanes, Virginia. Amar sin sufrir. El libro de los hijos. No todos somos padres, pero todos somos hijos. Ediciones Gaia. Móstoles, 2017.

 

La gratitud mejora tu salud

La gratitud mejora tu saludLa gratitud mejora tu salud, te ayuda a sanar, te da energía y alegría. Apreciar lo que te da la vida ofrece múltiples beneficios, como lo confirman numerosos estudios médicos.

La gratitud nos ayuda a sanarnos más rápido de una enfermedad y a superar la adversidad

Yo descubrí el poder de la gratitud dos semanas después de mi ictus, cuando recuperé la memoria a corto plazo. Al tomar consciencia de lo que me había pasado, lloré de alegría, a pesar del dolor físico y de que no me podía mover en ese momento.

Ser agradecida aumentó mi energía vital, lo que me permitió sanarme más rápido, volver a caminar y valerme por mí misma. Te lo cuento en el tercer capítulo de El gozo de existir.

Ser agradecida me permitió ver todo lo que me había pasado como un regalo y apreciar mejor el valor de la vida.

Beneficios físicos de la gratitud:

  • Mejora el sueño
  • Reduce la depresión
  • Disminuye el ritmo cardiaco
  • Baja la presión arterial
  • Disminuye el riesgo de sufrir Alzheimer
  • Refuerza las defensas naturales.

La gratitud es vacuna, antitoxina y antiséptico. —John Henry Jowett

La gratitud nos ayuda a dormir mejor por las noches

Así lo demuestran numerosos estudios como el de la profesora en psicología Nancy Digdon, quien afirma que escribir un diario de la gratitud todas las noches ayuda a preocuparse menos y a dormir mejor.

La gratitud aumenta los pensamientos positivos y disminuye los negativos a la hora de dormir, esto ayuda a que nos durmamos más rápido y durante más tiempo, según un estudio de la Universidad de Manchester en Inglaterra. [1]

La gratitud neutraliza las emociones negativas

Lo que tiene un gran impacto sobre nuestra salud. Las emociones como la envidia, la tristeza y el resentimiento nos enferman y destruyen nuestra capacidad de disfrutar y de ser felices.

Si potencias la gratitud, las emociones tóxicas disminuyen y te relacionas de una manera distinta con el mundo, según Robert Emmons, profesor de psicología en la Universidad de California [2].

El remedio es la gratitud. Es poner el foco en lo que ya tienes y ya eres en lugar de centrarte en lo que has perdido o quieres tener.

La gratitud convierte lo que tenemos en suficiente. Es la señal de las almas nobles. —Esopo.

La gratitud mejora nuestra salud y nos hace felices. ¿Vives el poder de la gratitud?

AcuarelaAmapola

Acuarela. N.M.Parga

Ideas para fomentar la gratitud

Primero, para y mira todo lo bueno que ya hay en tu vida. Después, reconoce la fuente de ese bien.

Siempre hay flores para aquellos que quieren verlas. —Henri Matisse.

  1. Escribe un diario de gratitud o, cada noche, piensa en cinco cosas que quisieras agradecer cuando estás en la cama antes de dormir.

2. Agradece, cada día, a las personas que te rodean (familia, trabajo) por algo que hagan o por lo amables que son.

3. Todas las mañanas, al despertar o cuando desayunas, da gracias por un nuevo día lleno de oportunidades.

4. Enfócate en lo que va bien en lugar de darle importancia a lo que va mal. Aprecia lo que ya tienes.

5. Disfruta de las pequeñas cosas: una sonrisa, un beso sorpresa, un amanecer…

6. Incluso, agradece las dificultades porque son lecciones de vida. Estas experiencias se repetirán hasta que aprendamos a apreciar lo que nos hace únicos.

 

Transformarnos en quien queremos ser pasa por aceptar y amar a la personas que ya somos.

¡Gracias por leer este artículo!

Referencias

[1] psychologytoday.com how-gratitude-helps-you-sleep-night

[2] Robert Emmons Why Gratitude is Good

[3] Santé Nature Innovation. Les cinq lettres qui guérissent: MERCI

Hoy no es solo un día más

Hoy no es solo un día más.
No es un día cualquiera.
Hoy es todo lo que tengo
y todo lo que soy.

Hoy es un regalo,
lleno de obsequios y oportunidades,
para amar y ser amada,
para dar y compartir.

Hoy es un mar de vida,
Inmensa, generosa, maravillosa.
Un océano en el que cada gota cuenta.
Y en el fondo y en la orilla,
brilla cada grano de arena.

Un día más para decir te amo,
para darlo todo, lo mejor de mí.
Un día más para respirar profundo,
caminar con garbo
y ser feliz.

Gozar un día más de vida.
Eso es todo lo que pido.
Gracias por hoy, vida mía,
aunque sea el último,
dime, ¿qué puedo hacer hoy por ti?

La esperanza es en sí misma una especie de felicidad

Con los ojos vendados,Esperanza
me entusiasma la idea
de lo que va a pasar.
La esperanza es en sí misma
una especie de felicidad.

Aunque me caiga, aguardo lo mejor.
Cada pequeño paso es un logro
que me impulsa a continuar.
Y si tropiezo con las piedras, 
lo acepto.
Es lo que necesito en ese momento.

Cierro los ojos y confío
porque veo con el corazón.
Creo en mí, aunque me cueste.
Y por dentro una luz se enciende e ilumina el exterior.
La vida tiene sentido, 
a pesar del resultado final o el destino.

Cada amanecer me regala
una página en blanco
para llenarla de luz y color,
con palabras creadoras,
escogidas con amor.

La esperanza es la certeza
de que veremos la luna y luego el sol.
Y aunque el día haya sido difícil,
al anochecer mis ojos se cierran
cargados de ilusión.

Incertidumbre en puntos suspensivos

«Ya veremos», respondiste,
y me dejaste en puntos suspensivos.
Atemporales e indefinidos,
en el aire de la incertidumbre
siguen esos puntos suspendidos.

«Me lo voy a pensar», añadiste.
Y eso, ¿qué significa?
Que te mueres de ganas y de miedo,
o que no te interesa un bledo.

Ante la duda se impone el silencio,
un punto y aparte.
Un sí pero no.
El paréntesis de la indecisión.

Dejaste en suspenso
un deseo a la vez tan vivo y tan muerto,
¿Pides tiempo al tiempo?
¿Temes comprobar el estado de tu corazón?

Y sigo aquí, cual espejo.
Espero el momento
en el que tú y yo colapsemos
unidos en una mirada
como un mismo observador…

Incertidumbre en puntos suspensivos, #videopoema en Instagram.

Me amo, me cuido, todo tiene sentido

¿Qué significa amarme mí misma?
Me amo, me cuido cuando me escucho.
Conecto con mi cuerpo y sus mensajes.
En las entrañas, mi instinto y sus cantares.
El corazón que salta, vibra y late.
Mi garganta que a veces calla,
y a veces canta lo que siento.
Pide aquello que necesito.

me amo y me cuidoEs amor
estar con quien quiero,
allí, en donde puedo ser más
y hacer menos.

Me amo, me cuido, me lo merezco.
Doy, comparto, respeto.
También disfruto recibir.
Me sienta bien descansar,
dejarme mimar, que me traten bien.
¡Basta ya de complacer!

Me amo cuando establezco límites para la convivencia.
Sin dominar, sin dejarme pisar.
Me amo cuando digo: «Ahora no» y «basta ya».
Sé hasta dónde puedo llegar y cuánto puedo dar.
Porque si me extralimito, me enfermo.
Por eso, conozco mis ritmos, mis ciclos y los respeto.

Como toda persona, soy digna de amor.
Me arreglo, me miro, me gusto.
Me relajo, sin tensar el cómo.
Me regalo un paseo por la playa,
un café con mis amigas,
la lectura de un libro,
un rato a solas conmigo.

Me acepto tal y como soy.
Sin exigencias, sin condiciones, sin castigos.
Soy amable y paciente conmigo.
Soy un ser completo, una semilla de posibilidades.
Y me lo creo.
Así recreo una mejor versión de mí misma.

En cualquier circunstancia, estoy en el lugar y momento preciso.
Manejo mi espacio personal y mi tiempo.
Asumo las consecuencias de mis actos.
Y cuido con cariño mis heridas.

Hago los cambios necesarios para que mi vida me guste.
Sin forzar situaciones o personas.
Voy más allá de mis miedos.
De lo más banal, a lo más trascendente,
cuando me amo, me cuido, todo tiene sentido.

El poder de la gratitud

Poder de la gratitud¿Hace falta estar al borde de la muerte para darnos cuenta de todo lo que tenemos y del poder de la gratitud?

A veces necesitamos vivir una situación dramática para tomar consciencia de quienes somos y del privilegio de estar aquí.

La emoción más intensa que sentí después de la primera cirugía fue en el momento en que me di cuenta de que había estado a punto de morir y seguía viva. Una punzada creciente de agradecimiento, amor y felicidad sacudió mi cuerpo en lágrimas. Comenzaba a descubrir el poder de la gratitud.

La cercanía de la muerte me había abierto los ojos para disfrutar más de la vida, que nos ofrece a cada instante una oportunidad, aunque seamos incapaces de verla. Al agradecer cambiamos nuestra percepción para que parte de eso que no vemos se haga visible de alguna manera y se convierta en conocimiento. Allí radica su poder transformador. El gozo de existir, pág. 95.

La gratitud amplía nuestra percepción

Nuestra percepción es limitada pero la gratitud hace que veamos más allá, mejora nuestra energía y nuestra visión. Tiene el poder de revelarnos nuestra propia abundancia. Eso lo descubrí después de haber tenido un derrame cerebral y dos cirugías a cráneo abierto.

Ahora me siento afortunada porque sigo viva. Porque puedo caminar cuando se suponía que iba a quedar en silla de ruedas. Agradezco ver, leer y escribir por mí misma aunque haya perdido la mitad del campo visual.

Doy gracias por el regalo de compartir más con las personas que amo. El tiempo que me queda es oro y lo aprovecho lo mejor que puedo. Me siento en gracia por la suerte de estar aquí, ahora.

La gratitud no es una emoción sino una decisión. Nos abre la mente a la idea de que nada de lo que sucede es «malo» para nosotros. A lo que te resistes, persiste decía C.G. Jung. El poder de la gratitud es que cesa la resistencia, afirmó Neale Donald Walsch en Being One Madrid.

Pequeñas cosas que nos hacen felices

En los momentos difíciles, me ha ayudado fijarme en todas esas pequeñas cosas que me hacen feliz. Por ejemplo, el cielo azul, el amanecer, las sonrisas de pillos de mis hijos, los besos sorpresa, los abrazos, las palabras amables, los gestos cariñosos, una mirada sincera, un trozo de chocolate, el olor del café por la mañana, un paseo entre los árboles, el sonido de las hojas al viento, las olas del mar que vienen y van, mi camita rica y tantas cosas más.

Incluso aprendí a dar gracias por los tropiezos, problemas y adversidades porque nos enseñan lecciones. También nos empujan a superarnos, a conocernos, a buscar nuevas salidas y soluciones. Así como la lluvia nos permite ver el arcoíris, después de llorar volvemos a reír y con más ganas.

La gratitud es la tabla de salvación que nos permite llegar a la orilla cuando sentimos que nos ahogamos.

Y es que somos abundantes. Necesitamos poco, a menos que nos empeñemos en lo contrario. A menos que vivamos en la insatisfacción de la escasez que siempre pide más. Nadie nos debe nada.

Dejemos de fijarnos en lo que no tenemos o en lo que perdimos. Es mejor apreciar todo lo bueno que hay en nuestras vidas, por pequeño, ajeno e insignificante que parezca. En lugar de luchar contra algo, es más efectivo potenciar el valor contrario. ¿En donde pones tu energía?

Ideas para fomentar la gratitud

Dar las gracias nos conecta, nos acerca, nos abre las puertas a la felicidad, al bienestar y a la generosidad.

Para y mira:

El primer ejercicio es muy sencillo: «Para, mira, anda». Es el método para ser felices y ver las oportunidades en cada momento. Perdemos las oportunidades porque no sabemos parar. Abre todos tus sentidos a esta maravillosa riqueza que nos ha sido dada, dice D. Steindl-Rast.

No es la felicidad la que nos hace ser agradecidos, es la gratitud la que nos hace ser felices, afirma el monje benedictino David Steindl-Rast.

La caja de la gratitud:

NMPCajaGratitud

Caja y acrílicos de N.M. Parga

Hay muchos buzones de quejas, reclamos y sugerencias, pero, ¿cuantos para dar las gracias? Este es un ejercicio a realizar en familia, en clase, con amigos o incluso en la oficina.

La idea es dar las gracias a alguien por algo ya sea firmando el mensaje o de forma anónima. Se puede escoger un día a la semana para leer los mensajes entre todos.

Mira este bonito ejemplo de el Aula de Elena.

Tres agradecimientos y dulces sueños:

Este es un hábito que tenemos en casa. Todas las noches, cuando los niños están en la cama les pido que den gracias por tres cosas «hoy».

A veces repiten lo mismo: he comido rico, he ido al parque, he jugado con mis amigos. Otras veces agradecen por lo que va a suceder e incluso por algo «malo» que les haya pasado.

Alguna noche están pletóricos y me toca parar, con alegría, la retahíla de agradecimientos.

Cuando amanece:

Comencemos el día dando gracias por una nueva hoja en blanco para escribir lo que queramos. Abro los ojos, ¿sigo viva?… ¡Gracias! Por muy enferma o deprimida que pueda estar una persona, siempre hay algo que agradecer. Algo por lo cual ha valido la pena nacer y crecer. Fíjate en los pequeños detalles que te hacen sentir a gusto.

 Cada vez que dices «gracias», el Universo te responde: ¿Qué más te puedo dar?, Mabel Katz.

El diario de la gratitud:

Imagina qué bonito sería leer dentro de unos meses o años tus recuerdos gratos. Evocar esos instantes de plenitud en los que has sentido la vida vibrando dentro de ti. Recordar lo que te ha hecho sonreír y estar a gusto en un momento dado.

Agradece a tu mente, y se relajará.

Agradece a tu corazón, y se abrirá.

Agradece a tu pasado, y se integrará.

Agradece a tus síntomas, y se sanarán.

Agradece a tu sombra, y se desvanecerá.

Agradece a tu vida, y se transformará.

Agradécete, y amanecerá.

Y tú, ¿cómo practicas la gratitud?

¡Gracias por compartir y por dejar un comentario!

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Gracias mi musa y mi madre

Mi musa y mi madreNecesito decirlo,
repetirlo y escribirlo:
te agradezco mucho
que seas mi musa y mi madre.

Cada día que pasa, te admiro más.
Cada cosa que aprendo, te respeto más.
Y cuando miro atrás comprendo
tus errores, tus palabras, tus esfuerzos.

Te quiero, mamá, te quiero.
Y ahora que también soy madre,
aunque me repita, necesito decirte
que te quiero aún más.

Tú eres la brújula que me guía.
Un espejo que refleja
lo que quiero repetir,
lo que prefiero evitar.

Eco del amor que eres,
y de todo lo bello que das.
Fortaleza, valentía, sensibilidad,
dulzura, perdón y paz.

Evito repetir la historia.
Caer en la trampa del sacrificio,
arcaico patrón malentendido,
que te atrapa en la cárcel del oficio.

Limpiando la casa liberas tu mente.
Yo me refugio en el arte,
para soltar ataduras
en este patriarcado asfixiante.

Me enseñaste a seguir aprendiendo,
a caer y a levantarme.
Gracias mi musa y mi madre,
por tu gran amor, dedicación y coraje.

Decir adiós es un arte

Todo lo que empieza, termina.
Puedes darte por completo y amar intensamente,Decir Adiós
o entregarte a cuenta gotas,
creyendo protegerte.

¿Qué te llevas cuando mueres?
¿Cuando te alejas de aquello que amas?
¿Qué haces cuando sabes que tu tiempo
se acaba?

¿Anhelarás lo que no hiciste?
Te alegrarás de todas las veces que te atreviste.
Quizás querrás volver atrás.
No hay futuro sin hoy. Tú decides.

Ahora bien, decir adiós es un arte.
Requiere saber cuándo y cómo.
Dejar una ventana abierta para reencontrarte,
desde otro lugar, con un amigo en lugar de un amante.

Precisa aceptar las circunstancias.
Tomarse el tiempo para madurar la decisión.
Implica cerrar etapas.
Toda crisis prepara un ajuste interior.

Decir adiós es cambiar de perspectiva.
Es aceptar con gratitud las lecciones de la vida.
Cuando el agua fluye y termina su ciclo,
un nuevo estado comienza: gas, sólido, líquido.

Dejar ir es liberarse en lugar de aferrarse.
Es romper las cadenas que nos atan
a una relación que nos duele,
a una situación que nos daña.

Es saltar la barrera del temor al cambio.
Para sanar las heridas,
para seguir creciendo y progresando,
decir adiós es un arte necesario.