Escritura terapéutica: ejercicios, claves e ideas para superar el estrés

Ante la incertidumbre y en momentos de crisis, ¿sientes miedo, ansiedad, estrés? Expresar tus sentimientos y pensamientos por escrito te puede aliviar.

Yo escribo para expresar lo que siento desde niña y te aseguro que me ha servido mucho; sobre todo para sacar la rabia, la frustración y la tristeza, sin hacer daño a nadie.

La escritura expresiva es terapéutica porque te permite desahogarte cuando no quieres o no puedes hablar de lo que te está pasando. Y es una forma de parar de rumiar pensamientos repetitivos que te causan ansiedad, estrés y tristeza.

Como compartí en artículos anteriores, escribir calma y aclara la mente, te hace organizar tus pensamientos en una estructura coherente y te ayuda a encontrar un sentido.

Nota: La escritura no reemplaza el tratamiento de un psicólogo o de un médico. Si te sientes mal, lo mejor es pedir ayuda a un profesional de la salud.

Escritura terapéutica: ejercicios, claves e ideas para superar el estrés

Parece increíble que moléculas inertes de ácido ribonucleico rodeado por una corona de proteínas con fósforo puedan originar una pandemia, poner patas arriba nuestro estilo de vida y hacernos reflexionar.

Ante la incertidumbre, el aislamiento y el exceso de noticias, algunas personas se dejan contagiar por la preocupación, el estrés y el miedo. Así reducen a la mitad la protección del sistema inmune y nublan la capacidad de decidir y actuar.

Si estás bajo los efectos del miedo (estrés, ansiedad, preocupación), recuerda:

1. El miedo es una emoción primitiva con una función puntual. Si te quedas en el miedo, te enfermas. Eres capaz de soltarlo, aprender y dejarlo atrás.

2. La risa vence al miedo y eleva la vibración. El sentido del humor hace que cualquier situación sea más llevadera.

3. Todo pasa. Esto también pasará.

4. «No nos afecta lo que sucede, si no lo que nos decimos a cerca de lo que sucede». —Epicteto.

5. Al cerrarse una puerta, la vida siempre abre una ventana. Presta atención y sal a través de ella cuando la veas. Despierta.

6. Mantener la calma y hábitos saludables te permite disfrutar de mejor salud y tomar decisiones acertadas.

7. Somos naturaleza y tenemos la capacidad de sanar y regenerarnos.

8. «Tu mente solo responde a dos cosas: tus imágenes mentales y tu diálogo interno. Y esto crea tu realidad. Prueba a decirte: Tengo habilidades extraordinarias para sobrellevar cualquier cosa». —Marisa Peer.

9. Eres capaz. Eres suficiente. ¡Tú puedes!

10. Esto que está pasando es una invitación a mirar hacia adentro.

 

Aprendamos a vivir con menos y a cuidarnos mejor.

Es una invitación a mirar hacia dentro, a escuchar los mensajes de nuestro cuerpo, de nuestra alma. Así que desconecta todo aquello que te distrae y escribe.

1. Escribe cuál es tu situación y qué es lo que te preocupa

Primero, saca todo eso que te hace sentir malestar. Cada caso es distinto.

Pienso en los niños que viven en familias conflictivas y su lugar seguro era el colegio. En las mujeres maltratadas que descansaban un poco cuando su pareja estaba fuera de casa. En los que recogen las basuras. En las personas que trabajan en los supermercados.

En las personas que han perdido seres queridos en estos días y no han podido despedirse como hubieran querido. En los que están enfermos y necesitan caminar al aire libre sin ser juzgados e insultados desde las ventanas. En los que han perdido su trabajo o no pueden abrir su negocio. En todo el personal sanitario que trabaja mucho, por poco y con alto riesgo, incluso sin la protección adecuada en muchos casos.

Pienso en los adolescentes que darían cualquier cosa por estar con sus amigos ahora. En los peques que necesitan salir a correr al aire libre. En las personas que echan de menos a sus amores.

También pienso en las personas afortunadas que viven en la abundancia y vibran alto, pase lo que pase. En las que meditan, ríen y elevan la vibración del planeta. En las que se conectan a la solidaridad, sin juicios. En las que hacen que este mundo sea mejor.

¿Cuál es tu situación? Escribe de manera automática y si han salido muchas emociones negativas, rompe o quema esa hoja.

2. Escribe un diario

¿Cómo te sientes hoy?

¿Qué te apetece o no hacer?

¿Cuál es tu situación actual?

¿Qué te gustaría cambiar de ella?

¿Cómo te sientes después de ver noticias alarmistas o comentarios desagradables en las redes?

¿Cómo te sientes cuando te desconectas de todo eso y te conectas con tu bienestar?

¿Qué puedes hacer hoy por ti y por los demás?

3. Escribe qué puedes aprender de lo que está pasando

Tal vez, esta situación nos está enseñando a vivir con menos y a cuidarnos más; a tener paciencia; a pensar qué es lo que realmente necesitamos.

A pensar qué es lo importante; qué queremos de la vida, del trabajo; qué relaciones y conexiones estamos creando; cómo nos impactan los pequeños detalles; cómo podemos ser más considerados y responsables con nosotros, con los otros, con la Tierra.

Muchas personas quieren volver a la normalidad cuanto antes. En este mundo de desigualdades insostenibles… ¿a qué aspectos o partes de la «normalidad» quieres volver?

 

En cuarentena aprendemos que la libertad es comer con una amiga, pasear bajo los árboles, tomar el sol, ir al cine o al teatro, viajar y descubrir una fruta nunca antes vista, tomar cañas en una terraza. Por eso, cuando la libertad regrese, le pediremos menos cosas a la vida. Y agradeceremos los pequeños detalles que nos llenarán de sentido. #EsteVirusLoParamosUnidos

4. Escribe qué puedes apreciar o agradecer en este momento

Quizás así decidamos por fin olvidar lo que nos falta y concentrarnos en lo que sí tenemos; agradecer y apreciar los gestos amables, lo que nos rodea por insignificante que parezca, la belleza y la solidaridad que brota en medio de la crisis.

Escribe un diario de gratitud o, cada noche, piensa en cinco cosas que quisieras agradecer cuando estás en la cama antes de dormir.

Agradece, cada día, a las personas que te rodean (familia, trabajo) por algo que hagan o por lo amables que son.

Todas las mañanas, al despertar o cuando desayunas, da gracias por un nuevo día lleno de oportunidades.

Enfócate en lo que va bien en lugar de darle importancia a lo que va mal. Aprecia lo que ya tienes.

Disfruta de las pequeñas cosas: una sonrisa, un beso, un abrazo, el atardecer…

Incluso, agradece las dificultades porque son lecciones de vida. Estas experiencias se repetirán hasta que aprendamos a apreciar lo que nos hace únicos.

Agradecer y apreciar hace que nos sintamos mejor. ¡Pruébalo!

Claves de escritura terapéutica

Las siguientes son algunas claves de escritura terapéutica que da el profesor Jamie Pannebaker, de la Universidad de Texas en Austin y autor de varios libros, entre ellos: Expressing Writing: Words That Heal y The Secret Live of Pronouns: What Our Words Say About Us 

✔️ Pregúntate: ¿cuánto tiempo ha pasado desde que sucedió lo que te afecta? ¿Horas, días, meses, años?

✔️ Comprométete a escribir por lo menos cuatro días seguidos durante veinte minutos. Busca el momento más apropiado para ti.

✔️ Escribe sin parar durante esos veinte minutos (escritura automática). Esto es para ti, nadie va a mirar si hay errores de puntuación, sintaxis y ortografía. Otra opción en grabar un audio.

Ideas para mejorar el proceso

✔️ Encuentra las conexiones de lo que te afecta con otras áreas de tu vida (salud, trabajo, familia, relaciones, etc).

✔️ Reconoce e identifica tus emociones.

✔️ Cuenta una historia con inicio, nudo y desenlace.

✔️ Cambia de perspectiva. Los que más se benefician de la escritura son aquellos capaces de ver lo sucedido con otros ojos.

✔️ Cuando escribas, hazlo con cercanía. Es personal e íntimo, no un reporte para la aseguradora.

Hábitos saludables de autocuidado

Además de escribir, hoy te invito a soltar el miedo, a vivir con menos, a cuidarte más y a darte cuenta de lo maravillosa que es la vida. Enfoca tu atención en lo saludable, en lo gratificante.

Cuidarnos mejor significa tener hábitos saludables. Ya lo habrás oído y leído mil veces:

🧡 Nútrete con alimentos locales, ecológicos, sin procesar. La vitamina C, D, el zinc y los champiñones fortalecen el cuerpo ante los virus.

🧡 Respira profundo, lento, consciente.

🧡 Duerme y descansa. Disfruta de la quietud. Durante el sueño nuestras células se regeneran.

🧡 Haz ejercicio en casa (estiramientos, yoga, baile, cardio). El movimiento reduce el estrés en el cuerpo.

🧡 Medita o practica la atención plena en el momento presente.

🧡 Ríete mucho, la alegría eleva la vibración y fortalece el sistema inmune.

🧡 Cuida tus palabras y tus pensamientos. Tienen un impacto mucho mayor del que percibes.

🧡 Sé más tolerante y paciente contigo y con los que te rodean.

🧡 Genera acuerdos para convivir, trabajar y estudiar en espacios reducidos.

🧡 Mejora tus hábitos de higiene de ahora en adelante: lávate las manos con jabón, guarda una distancia y cuando tosas o estornudes, tapa tu boca o nariz con un pañuelo. Eso es respeto.

🧡 Para mantener la calma en momentos de crisis, ayuda hacer planes a corto plazo y centrarse en el día de hoy.

Sé el cambio que quieres ver en el mundo, Mahatma Gandhi

Un abrazo y un aplauso para ti.

¿Quieres escribir para ti?

Apúntate a mi próximo taller online de escritura terapéutica.

FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN




Artículos relacionados

Escribir para sanar: 5 ejercicios de escritura terapéutica

Escritura sanadora: 7 ejercicios para sentirte mejor

La gratitud mejora tu salud

Referencias

Barker, Eric, How to Deal With Anxiety, Tragedy or Heardache – 4 steps from research, Time, November 18, 2014

Escribir para sanar: 5 ejercicios de escritura terapéutica

Escribir para sanarEl acto de escribir es terapéutico. Escribir para sanar es una herramienta que nos puede servir para expresar y canalizar nuestras emociones cuando nos sentimos bloqueados o desbordados.

La escritura es la forma visible de nuestras ideas, emociones, sensaciones, deseos, problemas, expresados en palabras. Al plasmarlas en una hoja las soltamos, las liberamos y así permitimos que nuestra mente descanse.

Nota: La escritura no reemplaza el tratamiento de un psicólogo o de un médico. Si te sientes mal, lo mejor es pedir ayuda a un profesional de la salud.

Beneficios de la escritura

Cuando escribimos para nosotros mismos, la escritura nos permite desahogarnos, desbloquear emociones, conocernos mejor y mucho más.

Organizar el caos y encontrar el sentido

El hecho de escribir ayuda a que ordenemos los pensamientos de forma coherente, dando por tanto esta sensación de “sentido” a lo que sucede. Al aclarar nuestras ideas es más fácil identificar una situación que estemos viviendo y de la que no seamos conscientes.

Avanzar y encontrar soluciones

Al escribir podemos definir unos objetivos (específicos, medibles, alcanzables, importantes) con unos plazos dentro de un plan de acción. Este acto, en sí mismo, nos dará la sensación de logro.

Reconocer conflictos existentes

Al escribir sacamos a la luz lo que sentimos, los pro y los contra de una situación o de una relación y podemos explicarnos aquello que antes no habíamos entendido. Al reconocer el conflicto, la escritura rompe con la repetición de los pensamientos negativos. Es decir, dejamos de rumiar.

Y vistos algunos de sus beneficios, también me gustaría compartir algunos ejercicios en los que podemos escribir para sanar, soltar y sentirnos mejor. Antes, tengamos en cuenta que:

Las palabras tienen poder: algunas hieren; otras, sanan. Con las palabras podemos hacer reír o llorar, animar o desalentar a alguien. Las palabras que elegimos para narrar nuestras experiencias vitales son importantes. Es nuestra decisión escoger y cuidar bien las palabras que utilizamos para comunicarnos con nosotros mismos y con los demás. Parafraseando al filósofo Luis Castellanos.

Nota: todos los ejercicios a continuación son solo para ti. Comparto algunos ejercicios que practico y otros que he leído en libros o en blogs de psicología o para escritores.Escritura terapéutica

5 ejercicios de escritura terapéutica

1. Sácalo de ti

Este es el recurso más rápido y efectivo para encausar las emociones que nos desbordan.

  1. En una hoja en blanco, escribe a mano lo primero que se te pase por la cabeza, sin borrar, sin tachar, sin el freno del juicio o de la vergüenza. Puedes escribir palabrotas, insultos, lo que quieras. Se trata de vaciarte de emociones negativas.
  2. Quema o corta en trocitos ese hoja. Este es un acto simbólico para soltar esas emociones.
  3. Ahora, en otra hoja, escribe cómo te gustaría sentirte, cómo te gustaría que fuera la situación en ese mismo instante. No hace falta romper esta hoja.

2. Escribe una carta

Escribir una carta nos permite aclarar y descubrir nuestras emociones, liberarlas para intentar solucionar un conflicto. Este ejercicio es solo para ti. Después puedes guardar o romper la carta.

La carta de desahogo

  1. En un folio, escribe a mano por qué estás enfadado/a, qué es lo que te molesta de una situación o persona. Deja salir toda la ira que tengas.
  2. Ahora cuéntale a esa persona qué es lo que te causa tristeza, lo que te hace sentir mal o te ha hecho daño. Mira dentro de ti, sin acusar.
  3. Escribe qué miedos o temores identificas bajo esa rabia o tristeza. Qué es lo que te causa temor de esa situación.
  4. ¿Has metido la pata? ¿Has dicho algo que no debías? ¿Hubieras podido reaccionar de otro modo ante esa situación? ¿Hubieras querido utilizar otras palabras? Escríbelo.
  5. Ahora reconoce todo aquello que quisieras agradecer a esa persona. ¿Por qué la aprecias? ¿Qué te gusta de ella? ¿Qué te ha hecho feliz? ¿Qué has aprendido? ¿Qué te ha aportado esa situación o persona?

La carta para hacer las paces

Otra versión de este ejercicio es escribir una carta a una persona que te haya lastimado con el fin de reconciliarte con ella. También puedes hacer las paces contigo si has hecho algo que no querías o de lo que te arrepientes.

  1. Cuéntale cómo te sentiste, sin reproches. Dile cómo te hubiera gustado haber sido tratado/a. Cómo hubieras preferido que fuera la situación. Las palabras tienen poder: algunas hieren; otras, sanan. Ten cuidado.
  2. Después mete la carta en un sobre y pon tu nombre y las iniciales de tus apellidos en el remitente, y en el destinatario pon el nombre del destinatario, y échala a un buzón. Este ejercicio es un acto simbólico por lo que esta carta no lleva ni sello, ni ninguna dirección.

La carta al niño/a que fuiste

Esta carta puede ayudarte a desahogarte, perdonarte, aprender a comprenderte y quererte.

  1. Recuerda al niño/a que fuiste. ¿Qué le gustaba? ¿Qué le alegraba? ¿Qué le daba rabia o tristeza? ¿A qué le temía? ¿De qué era capaz? ¿A qué jugaba? ¿Qué quería ser de mayor? ¿Cuál era su sueño?
  2. Muéstrale tu cariño, tu agradecimiento, tu perdón, tu orgullo, tu comprensión, tu apoyo. Eras pequeño/a y no entendías todo lo que te pasaba. Ahora con ojos de adulto, puedes explicarle sus incógnitas infantiles y reconfortarle.

La carta para leer en tu funeral

Este ejercicio es muy potente porque te hace reflexionar sobre lo que es de verdad importante en tu vida, qué quieres, qué valoras, qué te gustaría hacer antes de morir. Se supone que es una carta para ser leída en tu funeral.

  1. Busca un rato de tranquilidad y, preferiblemente a mano, escribe a las personas a las que quieres dejarles un mensaje o una petición. Comparte una historia que no conozcan o de la que te sientas orgulloso/a. Cuéntales una anécdota divertida para que te recuerden con una sonrisa en sus labios. Expresa palabras de amor y gratitud a las personas que amas. Recuerda que están tristes porque ya no estás con ellos.
  2. Puedes guardarla o destruirla.

3. Reconstruye un recuerdo

Revive alguna anécdota de tu vida que quieras recordar de una forma más amable, puede ser de la infancia o de la adolescencia. Para tomar distancia, escríbela como un relato en tercera persona y haz que el protagonista sea diferente a ti (género, edad, algún rasgo significativo).

Y si no quieres cambiar de protagonista, intenta ver lo sucedido desde otro punto de vista. Quizás puedas comprender mejor las reacciones de otras personas o lo que aprendiste de esta situación. Tal vez veas, escuches o sientas algo que antes no habías visto, escuchado o sentido.

4. Haz una lista o un diario de la gratitud

Como te comentaba en artículos anteriores, escribir un diario de la gratitud ofrece múltiples beneficios para tu salud física y mental. Una lista de agradecimientos nos ayuda a sentirnos mejor, más abundantes y a relativizar los problemas.

  1. Haz una lista de todas esas pequeñas cosas que te hacen sonreír, sentirte a gusto, cómodo/a, feliz. Desde el hecho de haber nacido hasta que hace buen tiempo y brilla el sol. Puedes agradecer por las personas que hay en tu vida, un café con las amigas, una comida en familia, la salud, el amor, algún pequeño logro. Lo que quieras.
  2. En una libreta y por la noche, puedes escribir tres o mas cosas por las que te sientas agradecido/a ese día.

5. Escribe la vida que quieres

Este es un ejercicio de PNL (programación neuro-linguística) y de visualización. Podemos programar nuestra mente con las palabras para crear una realidad como si fuera una profecía autocumplida.

  1. En un folio en blanco, describe, con lujo de detalles, la vida que quieres: tu trabajo ideal, la pareja de tus sueños, la casa que quieres, tu salud, tus logros profesionales, deportivos, artísticos. Cuanto más concreto y específico, mejor.
  2. Escríbela en presente, como si ya la estuvieras viviendo. Puedes adjuntar fotos y volver a escribirla tantas veces como sea necesario para fijarla en tu mente como una realidad.
  3. Puedes leer ejemplos reales de este ejercicio y más información sobre PNL en Poder sin límites de Tony Robbins.

¿Quieres a escribir para ti?

Apúntate a mi próximo taller online de escritura terapéutica.

FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN





* La respuesta puede tardar 24h. Por favor, verifica tu bandeja de spam. ¡Gracias!

 

Artículos relacionados:

Escribir para sanar en positivo y manifestar la realidad deseada

Consciencia del cambio

Escritura sanadora: 7 ejercicios para sentirte mejor

Escribir para sanar la mascarada unidos, método capicúa

Las palabras: ¿el mejor estímulo sexual?

Autoconocimiento: escucha tu cuerpo y tus emociones

 

Referencias:

Robbins, Tony. Poder sin límites. La nueva ciencia del desarrollo personal. Ed. Peguin Random House. Barcelona, 2015.

Escritura sanadora: 7 ejercicios para sentirte mejor

Escritura sanadora

Escribir sobre las emociones, sentimientos y experiencias positivas mejora el estado de ánimo. Está comprobado. El acto de escribir nos hace buscar cierta coherencia, nos invita a la autoexploración y nos da la sensación de sentido. Nos conecta con nuestra sabiduría interior.

Primero, hemos de parar, mirar hacia adentro y reconocernos, para materializar en palabras escritas aquello que pensamos o sentimos.

¿Sabías que los seres humanos tenemos entre 60.000 y 70.000 pensamientos diarios? Y no somos conscientes de la mayoría de ellos ni del poder que tienen.

Los pensamientos pueden enfermarnos y, cuando los cambiamos, también pueden sanarnos. —Dr. Joe Dispenza.

Los seres humanos tenemos la costumbre de fijarnos en lo que nos cuesta, en lo que nos falta, en todo lo que no. Y resulta que hacerlo nos aleja más de aquello que queremos y del estado de plenitud.

Por eso, hoy vamos a hacer el ejercicio de fluir y recuperar esa sensación de entrar poco a poco en una vibración de bienestar. Y para ello te propongo siete ejercicios de escritura.

Es tu decisión sacar el tiempo y la disposición para sentirte mejor. Es tu decisión cambiar el hábito de la queja por el hábito de la apreciación. Tú decides crear o no. Tú decides vivir momentos de alegría y ser feliz. Tienes el poder de cambiar tu perspectiva.

Cuando cambias la forma en que miras, las cosas que miras cambian. —Dr. Wayne Dyer.

Escritura sanadora: 7 ejercicios para sentirte mejor

Hoy te invito a que pongas tu atención y foco en todo aquello que aprecias, que te gusta, que te hace sonreír, que te hace feliz.

Cierra los ojos, relájate y respira profundo.

Piensa en todo lo qué te alegra la vista, el olfato, el gusto, el tacto, el oído, el corazón.

Recuerda qué te gusta hacer, qué es lo que más aprecias de la gente, de los viajes, del lugar en el que vives, de las relaciones que tienes, etc.

1. Lista de «me gusta»

Coge papel y bolígrafo y haz listas de todo lo que te gusta, de todo lo que aprecias, de lo que prefieres. Escribe sin pensarlo mucho. Deja que salga. Deja que fluya. Algo que te gusta te recordará otra cosa y cuando te des cuenta habrás completado una página o más.

No importa la ortografía ni la sintaxis ni la redacción ni el orden. Esta actividad te conecta con aquello que eleva tu vibración; con aquello que te mueve un poco cuando no tienes ganas de hacer nada.

Este primer ejercicio es fácil y rápido. Dedícale por lo menos cinco minutos de atención plena, por favor.

Cositas simples que me hacen feliz

2. Inventario de momentos alegres

Este ejercicio es parecido al anterior aunque requiere un poco más de detalle y de visualización. Si en la lista anterior escribiste, por ejemplo: «me gusta caminar», aquí vas a dar un paso más hacia tu interior y vas a añadir las sensaciones agradables que asocias con el acto de caminar. Por ejemplo:

Caminar es una alegría para mí. Me gusta caminar en la playa, en la orilla del mar y sentir el agua que refresca mis pies sobre la arena caliente. Cuando hace calor, una caminata mañanera bajo la sombra de los árboles, me relaja y me llena de energía. Cuando camino me inspiro y me siento más viva, más fuerte, más atractiva. ¡Me encanta caminar!

¿Te das cuenta? Cuando prestas atención, las pequeña alegrías crecen.

3. Diario de risas y sonrisas

¿Sabías que la risa alivia el dolor, el estrés y las molestias de algunas enfermedades? Sí, la risa hace que liberemos endorfinas y serotonina, hormonas que se asocian al placer y la felicidad.

La idea es que comiences el diario hoy y que escribas todos los días, aunque sea solo una frase. Lo importante es crear el hábito de escritura y eso se logra con la repetición. Enséñale a tu cerebro a fijarse en lo positivo antes que en lo negativo.

Es más fácil escoger una libreta y escribir a mano. Si prefieres, también lo puedes hacer en el ordenador. Escribe qué te ha hecho reír, sonreír o sentirte bien hoy. Cada día, antes de acostarte, anota la fecha, la descripción del momento feliz y, si quieres, el porcentaje de alegría. Por ejemplo:

15-jul-19. Hoy vi un capítulo de «Bing Bang Theory» y casi me muero de risa. Me encantan los actores y los guionistas. Alegría: 90%

Otro ejemplo, más trabajado:

17-dic-18. Era la hora de dormir y estaba sentada en la cama de mi hijo de nueve años. De repente me pregunta:
—Mamá, ¿a que a las chicas no se les llama gilipollas?
—No —respondí muy contenta del respeto que mostraba hacia las chicas, hasta que vi dibujarse en su cara una sonrisa traviesa.
—Se les llama "gilichochos" —dijo con una seguridad aplastante y yo solté una carcajada. No me lo esperaba. Nivel de alegría: 100%.
—¿Dónde aprendiste eso? —pregunté tan pronto recuperé el aire y la compostura.
—Con mis amigos del cole. —Y se retorció de satisfacción, el muy pillín.

Después de un mes de escritura, lee el diario. Da gusto comprobar que has tenido instantes alegres todos los días. Yo tengo un cuaderno solo para escribir las frases y preguntas divertidas de mis hijos. Ellos me hacen reír y sonreír todos los días.

4. Cuaderno de recuerdos felices

Otra versión del ejercicio anterior es el cuaderno de recuerdos felices. Son esas experiencias que vale la pena rememorar o contar. Tal vez quieras viajar a tu niñez y recuperar algún instante de alegría o de bienestar. Quizás quieras volver a vivir algún momento de un viaje inolvidable.

Yo acabo de viajar a mi infancia, a una mañana de juegos con mi hermana. Estábamos en el patio de casa, que tenía árboles de mango, ciruela, níspero y guayaba:

La felicidad era aquello. Aquella rama flexible del árbol del mango que nos servía de avión y de nave espacial. Yo, encima de la rama; tú, colgada de la punta hasta hacerla descender al suelo. La soltabas y me catapultabas hacia el cielo. ¡Dicha pura! Aún escucho nuestras carcajadas explosivas y siento la aérea sensación de libertad. Era nuestro parque de atracciones privado. Y nosotras, unas niñas afortunadas.

5. Recuento de noticias alegres

El miedo vende. Y la gente miedosa es fácil de manipular. Por eso, los noticieros y los periódicos nos bombardean con noticias que nos alejan del estado de paz, confianza y bienestar. Sin embargo, acabo de buscar «noticias alegres» en Google y hay más de ciento sesenta y seis millones de resultados; más de quince millones en Ecosia.

Antena3 tiene un apartado de noticias positivas, así como cuentamealgobueno.com el periódico de las buenas noticias. Y hay muchos más.

Sin ser periodista, puedes recomendar a alguien, comentar un proyecto, un invento, una hazaña. Puedes reseñar un libro, una película o compartir una historia positiva que responda a las preguntas: qué, quién, cuándo, dónde, por qué, cómo.

También puedes dar las gracias, compartir o dejar comentarios constructivos en las redes sociales.

Ahí donde pones tu atención, pones tu energía. Enfócate en las buenas noticias, en la cantidad de gente con iniciativas maravillosas. Y compártelas para darles visibilidad.

Si no te gusta algo, quítale el poder que le has dado: tu atención.

6. Lo que aprecio aquí y ahora

Apreciar es reconocer sin dar por hecho. Es estimar, valorar y sentir afecto. Puedes apreciar una persona, un animal, una cosa, una situación, un estado de ánimo, un gesto, etc. Cuando aprecias nada es insignificante y te sientes abundante.

Enfócate en el presente. Siente tu cuerpo. Respira, canta, muévete. Estimula tus sentidos y concéntrate en esas sensaciones. Huele el café, las flores, lo que quieras. Toca distintas texturas. Siente diferentes temperaturas. Escucha una canción alegre. El cuerpo es un vehículo maravilloso cuando nos permitimos ser y sentir.

Respira profundo. Mira a tu alrededor. ¿Qué aprecias?

Tal vez te acabas de despertar y has dormido bien, has recargado energía. O es medio día y vas a comer algo delicioso. O estás saliendo del trabajo y vas a ver a alguien que amas. O estás satisfecho/a porque lo has logrado. O hace un día precioso.

La lista puede ser larga si te entrenas en el arte de apreciar los detalles que te hacen sentir mejor, aunque sea un poquito mejor. A veces, no nos damos cuenta de todo lo que apreciamos hasta que lo perdemos.

El lente con el que vemos el mundo transforma nuestra realidad. El 90% de la felicidad proviene de la manera en que el cerebro procesa la información. —Shawn Achor.

7. Libreta de bromas o intento de comedia

A mi hijo mayor le encanta contar chistes, como a mi abuelo paterno, y tiene un libro de bromas de bolsillo que se sabe de memoria. Esto me ha dado la idea de escribir una libreta con situaciones graciosas en las que te puedas reír de ti mismo/a.

Reírnos de nosotros mismos desdramatiza y relativiza cualquier situación.

Para escribir, ten en cuenta que el humor es la solución al conflicto. Es la liberación de la tensión. Si te fijas, en las comedias siempre hay situaciones de conflicto y tensión. También hay momentos de desesperación que terminan con una respuesta inesperada e impredecible, que causa la risa.

El sentido del humor se puede entrenar. Cuando estamos con amigos o en familia, el humor requiere un clima de confianza y de respeto. Reírse de uno mismo es genial, pero burlarse de otro es ofensivo.

Para mí, este es el ejercicio más difícil, y siento una gran admiración por los guionistas de humor y los cómicos que improvisan monólogos de risa.

¿Te apuntas al reto?

Nota: La escritura no reemplaza el tratamiento de un psicólogo o de un médico. Si te sientes mal, lo mejor es pedir ayuda a un profesional de la salud.

Si estás leyendo este artículo quiere decir que la vida corre por tus venas y ese es un motivo para celebrar. Hoy es un regalo lleno de posibilidades y pequeños obsequios.

Ser feliz es una decisión diaria. La de ser más consciente de los propios pensamientos y emociones para elegir lo que te hace sentir mejor en cada momento.

Aquí te dejo esta semilla, por si te apetece comprometerte a ser más consciente y a sintonizar con lo mejor que este mundo te ofrece en cada momento.

¿Practicas alguno de estos ejercicios? Cuéntamelo en los comentarios.

¡Gracias!

 

Artículo relacionado: 

Escribir para sanar: 5 ejercicios de escritura terapéutica

Referencias:

Achor, Shawn. 2011, Mayo. «The happy secret to better work». Fuente: TED talks

Abraham, Esther & Jerry Hicks. 2011, Enero, 27. «The 30 day better feeling thought process». Fuente: Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=zdoddb4OIBM

Antena3 Noticias positivas

Cuentamealgobueno.com el periódico de buenas noticias

Autoconocimiento: escucha tu cuerpo y tus emociones

Escucha tu cuerpo

Acuarela, N.M. Parga

Nuestro cuerpo nos permite encarnar la vida; la hace visible, tangible, vibrante. No tenemos una vida, somos vida expresada a través del cuerpo.

Y la sabiduría de la vida le da a nuestros cuerpos mamíferos la capacidad de sanarse y regenerarse en todos los planos.

Además, estamos diseñados para el gozo. El dolor es una señal de aviso. Por eso, hoy quiero recordarte el maravilloso poder que tenemos dentro.

Autoconocimiento: escucha tu cuerpo

El cuerpo nos habla a través de sonidos, movimientos, dolores, placeres, pálpitos, corazonadas, retortijones, punzadas, vibraciones, calores, fríos, temblores, sarpullidos, etc. Nos abre o nos cierra. Y si no le escuchamos, si no gestionamos nuestras emociones, se enferma.

Esa enfermedad es un mensaje que debe ser atendido no un enemigo contra quien luchar.

Volver a sentir con atención plena es la clave para conectarnos con nuestro cuerpo e identificar las sensaciones corporales de las emociones.

Por ejemplo, con el enfado y la excitación sentimos calor, la cara enrojece y se acelera el corazón. La tristeza da frío, duele y hace que caigan las facciones. Temblamos de miedo o de deseo. La timidez y la vergüenza empequeñecen. El terror paraliza y nos deja sin aire. La ansiedad presiona el pecho, da mareo y ganas de comer sin hambre. La seguridad abre el tórax y nos agranda. El enamoramiento da la sensación de caminar sin tocar el suelo y nos hace suspirar. La atracción produce mariposas en el estómago, afloja las rodillas y nos convierte en flan. La gratitud es un bálsamo que relaja los músculos del cuerpo, agranda los ojos y alarga los labios en una sonrisa.

¿Qué sientes tú? ¿Qué es ese pinchazo bajo el esternón? ¿Por qué se te revuelven las tripas? ¿Qué emoción hay detrás de un dolor? ¿Y ese sudor frío en la nuca?¿Qué te produce tortícolis? y esas ganas de abrazar a todo el mundo… ¿lo has sentido?

Y el deseo, ¿qué despierta tu deseo? ¿Te abruma lo que sientes? ¿Prefieres no sentir nada a sentir demasiado? ¿Te permites sentir placer? ¿Qué te produce satisfacción?

Y, ¿cómo te sienta lo que haces? ¿Cómo reacciona tu cuerpo con tu diálogo interno? ¿Te has dado cuenta de cuáles son los pensamientos que te incomodan o molestan? ¿Cómo puedes cambiar tu punto de vista para que tu diálogo interior sea más amoroso contigo mismo/a?

Siéntete. Te lo mereces. Toma un tiempo cada día para estar contigo y mirar hacia adentro, lejos de tantos estímulos externos. Poco a poco irás expandiendo tu consciencia y tu conocimiento propio.

Un truco: RESPIRA PROFUNDO. Prestar atención a la respiración es la mejor herramienta para conectar con el cuerpo y es la base de la meditación.

Identifica tus creencias y patrones para desencajar

Nuestra familia nos transmite de manera consciente e inconsciente lo que está permitido y lo que no. Hay alianzas, hay que ejercer un rol y cumplir mandatos (flexibles y rígidos, explícitos o tácitos) o no hacerlo. Con castigos y recompensas aprendemos a encajar.

La sociedad nos condiciona con ideales, nociones y etiquetas que nos califican de válidos y aceptados o de rechazados y excluidos.  Y todo lo que no queremos ser va a nuestra sombra. Esa sombra se refleja en el espejo que nos muestran las personas a nuestro alrededor.

Así que cargamos con un montón de creencias, patrones y prejuicios que pesan y atan. Estos afectan nuestra relación con nosotros mismos y con los demás. Además, se relacionan con nuestra escala de valores. Por eso te invito a escribir la lista de tus creencias y a reflexionar cómo te están limitando o potenciando. Si no sabes cuáles son, aquí comparto algunos ejemplos relacionados con la sexualidad:

«Los hombres no lloran». Los hombres sí lloran y son capaces de expresar sus emociones.

«Las mujeres no se masturban». Las mujeres sí se masturban. El autotoque amoroso es la base del autoconocimiento físico.

«Parirás con dolor». Parirás con placer. En cuclillas y en el agua, acompañada por una matrona experta, por ejemplo.

«La menstruación duele». Cuando conozco y respeto mi ciclo menstrual siento los cambios de mi cuerpo y de mis emociones en cada fase sin dolor.

«La sangre menstrual da asco, es un deshecho». La sangre menstrual tiene células madre, fertiliza la tierra y regenera la piel y los tejidos.

«Los genitales huelen mal». Cada cuerpo tiene su olor propio que depende de varios factores, entre ellos, la alimentación.

Terapia Sexitiva, de Sergio Fosela, nos enseña que los miedos a mostrar nuestra sexualidad, nuestro placer y nuestra excitación tal y como la sentimos, provoca un olor característico a ocre (puede confundirse con el olor a pescado).

Recuerda que para cambiar patrones y creencias hay que potenciar el verdadero ser. Eso es amor propio, autoconocimiento y lealtad a ti. ¿Qué estás tolerando, soportando o permitiendo en tu vida por encajar? ¿Quieres salirte de ese molde?

Abraza tus emociones para crear realidad

Las emociones son energía en movimiento y viven dentro de nosotros el tiempo que se lo permitamos. Algo externo (un olor, una palabra, un gesto) puede detonar una emoción dentro nuestro y es nuestra responsabilidad identificarla, gestionarla y transformarla para crear realidad. Quien logra hacerse cargo de sus emociones está haciendo un gran trabajo para sí y para quienes le rodean.

El cuerpo tiene su propia sabiduría. La sabiduría de cada célula del corazón y de las tripas, nuestra intuición, es más rápida que la razón. Son nuestras emociones las que nos llevan a tomar decisiones en milésimas de segundo. Por eso es tan importante mirar hacia adentro y abrazar nuestras emociones.

Todas las emociones son necesarias y nos hacen humanos. De todas podemos aprender. Tal vez nos enseñaron a no llorar, a tragarnos el enfado, a callar. Eso es represión y enferma. Por algún lado tienen que salir todas esas emociones que han sido censuradas.

Huir de lo que sentimos no es la solución. Comer sin hambre y distraerse son las formas de huída y de consumo más usadas. Refugiarse en la comida, irse de compras, ver una película o la televisión es mucho más fácil que enfrentar ese malestar interno e intentar llegar a la causa.

¿Qué nutre mi malestar? ¿Cómo lo estoy alimentando para que siga vivo?

Si no lo has hecho aún, es hora de abrazar tu tristeza y más que llorar, llover. Sácala de ti en un espacio seguro. Abrázala y abrázate hasta la última gota. Permite que tu niño/a interior se exprese sin juzgar y en paz. Y recuerda que volverá a aparecer, como la lluvia. Y las lágrimas, como la lluvia, limpian.

Es hora de mirar a la cara a tu enfado y arder hasta que se consuma. Siente ese calor que te quema por dentro y respira. Escríbelo, desahógate y quémalo. Ese fuego te dice quién eres y cómo quieres vivir. Es una luz en el camino que te indica la dirección a seguir.

Escucha tu voz. La interna, que es la intuición y la externa que vibra y hace eco en el mundo. El sonido es creación. ¿Qué estás creando con tus palabras? ¿Qué persona quieres ser? Si sigues actuando como lo estás haciendo, ¿vas a convertirte en esa persona?

Acuarela: Eres un bosque, N.M. Parga

Escúchame bien, tu cuerpo no es un templo. Los templos pueden ser destruidos y profanados. Tu cuerpo es un bosque con árboles de robustas copas, dulces y perfumadas flores silvestres brotando por entre la madera. Tú volverás a crecer de nuevo, una y otra vez. No importa cuantas veces te hayan devastado. @arboloba

 

De corazón a corazón te pido: vuelve a ti. Escúchate. Conócete. Ámate.

Por favor comparte consciencia. ¡Muchas gracias!

Referencias:

Thich Nhat Hanh, Prendre soin de l’enfant intérieur. Reconciliation. Healing the inner child. Ed. Pocket, 2014.

N.M. Parga, Adiós, niña buena, Amazon, 2018.

Las palabras: ¿el mejor estímulo sexual?

Las palabras son importantes, ¿lo sabías?

palabrasLas palabras tienen tono, volumen, temperatura, textura. Pueden acariciar o pueden herir. Pueden alegrar o entristecer, abrir o cerrar. Hay palabras que nos hacen temblar, que nos llegan al corazón. Hay palabras que nos encienden y otras que nos apagan. Hay palabras amorosas, respetuosas que nos acercan; otras cargadas de fastidio, desprecio y envidia que nos alejan.

«Gracias», «por favor», «me gustas», «lo siento», «te quiero», «¿por qué no?» son palabras llave. Abren puertas y almas.

La vida que albergan tus palabras te dice que tipo de persona eres […] Nuestra manera de hablar refleja nuestra manera de ser. —Luis Castellanos.

Al expresar tu amor y deseo, ¿te entienden?

Las palabras, cuando son habladas van acompañadas de miradas, gestos, movimientos, presencia corporal, olor, ruidos, pausas, atención o desinterés y todo esto comunica un mensaje que puede ser sincero o incoherente. Y muchas veces no nos damos cuenta de que decimos una cosa pero con nuestro cuerpo damos una información distinta. Cuando esto pasa, no resultamos creíbles y nos mal interpretan. El cómo nos expresamos, la comunicación no verbal, y el contexto influyen en la comprensión del mensaje.

A veces somos sinceros y no resultamos convincentes porque no nos estamos comunicando en el mismo nivel sensorial (visual, auditivo, kinestésico) de la persona con quien interactuamos. De nuestros cinco sentidos hay uno o dos con los que nos expresamos más y cuyos estímulos percibimos mejor.

Visual: Las personas más visuales necesitan ver para creer, y cuando hablan suelen decir: “ya veremos”, “qué panorama”, “no me digas que me quieres, demuéstramelo”, «lo veo claro», «sin sombra de duda».

El alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada. —Gustavo Adolfo Bécquer.

Auditivo: Las personas más auditivas prestan mucha atención al tono, volumen y calidez de la voz. Dicen: «me suena», «te escucho». Necesitan oír una voz convincente que diga: “te quiero”, “me gustas”, “te lo recomiendo”, “perdóname”.

Kinestésico: Las personas kinestésicas necesitan el tacto, la velocidad, el movimiento, la temperatura y la textura en sus relaciones y aprendizajes. Se expresan a través de la experiencia en sí misma. Dicen: «esto huele mal», «es una razón de peso», «creo que no te sigo».

Los estímulos sensoriales están presentes en todos los ámbitos de nuestra vida. También en la sexualidad y el amor. Y a ti, ¿qué te hace sentirte amada/o?

Podría ser ver el interés, el deseo y el aprecio en la mirada o el comportamiento del otro. Pasar tiempo juntos y sentir que esa persona hace cualquier cosa para estar contigo. Que te diga que te ama de cierta manera. Sentir el contacto físico.

Podemos demostrar el amor y el aprecio con miradas, regalos, preparando una cena deliciosa. Con palabras, llamadas, mensajes de texto. Con caricias, masajes, besos, intimidad y sexo. Compartiendo tiempo juntos. Con tu presencia y atención.

A veces somos sinceros pero no nos hacemos entender. Un caso real:

Ana es auditiva. Necesita que le pidan las cosas de cierta manera. Su marido, Pedro, es kinestésico y habla poco. Prefiere la acción y el contacto. Por la noche, cuando ambos llegan del trabajo, Ana le da a Pedro un beso en la boca dos segundos más largo de lo normal. Pedro interpreta esto como una señal de ganas y le mete mano. Ella se siente agredida y le dice:

—¡Así en frío no, chico, es como si me estuviera metiendo mano el frutero. Pon música, enciende una vela, dime algo bonito. —Resopla—. ¡Parece que ya no me quieres!. —A él le molesta el comentario, se siente rechazado y responde de malas maneras.

—¡Claro que te quiero! —Y ella, por supuesto, no le cree del todo. Y si además a él le cuesta hablar, la relación se resquebraja.

¿Qué está fallando aquí? Falta expresar el estímulo adecuado para producir la sensación y facilitar la comunicación efectiva. ¿Te ha pasado? ¿Qué estímulos necesitas para creértelo?

Y uno de los estímulos más importantes y esclarecedores es la palabra.

Di lo que piensas, pide lo que quieres

Pedir lo que te gusta y escuchar lo que le gusta a tu pareja es clave para el placer de ambos y mejora la relación.

Imagina que estás en la peluquería. Te están lavando la cabeza y el agua está hirviendo. Puedes comunicarlo de diferentes maneras:

  1. Lo dices.
  2. Haces un gesto de dolor y te apartas.
  3. Lo dices, haces un gesto de dolor y te apartas.

¿Cuál crees que será más efectiva? La tercera porque utilizas todos los medios para reforzar el mensaje.

Lo mismo pasa en la cama cuando te molesta o te apetece algo en concreto. Susurrar cosas como: «Umm», «Aah», «Uy», «Oh», «Sí», «Uf» no es hablar y se presta a confusión. Recuerda que somos distintos y que también lo somos durante el sexo. Es mejor pedir lo que quieres en lugar de esperar a que tu pareja lo adivine.

Cuando hablas con tu pareja de lo que te gusta y de lo que no, puedes elegir expresarte de manera directa o indirecta.

Directa: «Creo que nos vendría bien hablar de nuestra sexualidad como hablamos de cualquier otro tema, las vacaciones, la repartición de tareas domésticas, etc.».  Es mejor comenzar por lo positivo, por decirle lo que más te gusta, lo que hace bien. Ya después y con cariño puedes comentar lo que te gustaría cambiar.

Indirecta: Por ejemplo, si quieres practicar el spanking. «He leído en una revista que cuando se azota el culo durante el sexo la intensidad del orgasmo crece, ¿por qué será?». Después de escuchar su respuesta podrías añadir: «Podríamos probarlo la próxima vez, a ver si es verdad».

Claves para verbalizar tus preferencias

Ten claro qué quieres decir, cuándo y cómo quieres decirlo.

Lo mejor es expresar lo que quieres en voz alta, de manera clara y con respeto. Si solo recurres a los gestos, gemidos o le pones la mano donde quieres que te toque, tal vez la otra persona no lo capte. Llama a las cosas por su nombre.

Es mejor hablar de estos temas en momentos tranquilos, sin interrupciones, sin enfados, sin cansancio. Puede ser después de ver una peli en casa, durante el desayuno o la cena un fin de semana, durante un paseo o un día sin prisa.

Es más fácil empezar con comentarios positivos. Después, dile lo que te gustaría hacer o lo que preferirías dejar de hacer. Por ejemplo: Me gustaría que me susurraras al oído lo que me vas haciendo. Me gustaría que me dieras un masaje por todo el cuerpo antes de. Preferiría que no me buscaras sexualmente después de una discusión. Preferiría que no me chuparas la oreja.

Cómo usar las palabras para subir la temperatura durante el sexo

Da instrucciones precisas

«Succióname más fuerte, así, sí», «prueba a ir un poco más rápido o más suave, mira de este modo —y en ese momento, sobre su mano, le haces el movimiento a la velocidad y con la presión que deseas—».

«Hazme, besa, acaricia, chupa…».

«Quiero tu… en mi… ahora».

Cuéntale cuánto te gusta y cómo te hace sentir

Nos encanta sabernos deseados y muchos nos sentimos inseguros con nuestros cuerpos.

Prueba con: «Mmm, me encanta»,

«qué sexi eres»,

«cómo me excita tu…»,

«quiero… contigo».

Habla sucio

Puedes decir palabras obscenas o subir la temperatura sin utilizar un lenguaje soez. Es una cuestión de gustos.

Practica a solas: Si nunca lo has hecho, es más fácil empezar por practicar a solas y en voz alta mientras te masturbas. Fíjate cómo te sientes y qué te excita. Irás soltándote y tomándote el pulso.

Literatura erótica: Otra opción es leer juntos alguna escena de una novela erótica. Hay toda una gama de estilos y de escenas: poética, sutil, explícita, pornográfica. Te recomiendo «Adiós, niña buena«, por supuesto.

Tantea: Puedes medir la temperatura inicial con una pregunta: ¿Qué quieres que te haga?

Empieza con frases sencillas y naturales. Utiliza tu propio estilo. Al comienzo usa palabras suaves y a medida que la cosa se pone más caliente vas subiendo el tono para decir y escuchar guarrerías. Si eso es lo que prefieres.

Describe lo que haces durante el sexo. Dile lo que vas a hacer o lo que está sucediendo como: «siento tus dedos dentro de mi cuerpo y me encanta».

También puedes relatar alguna fantasía que tuviste o un recuerdo de algo vivido juntos que te excita.

Ten en cuenta el factor sorpresa. Si siempre usas las mismas palabras y haces lo mismo, se convierte en una rutina y pierde su encanto.

Aclara los límites. Si una palabra te parece muy fuerte o si tu pareja está siendo brusca, díselo con tacto. «Prefiero que me digas…» o «me está doliendo…».

Recuerda que es mejor pedir lo que quieres y decir lo que prefieres antes de esperar a que la otra persona lo adivine o te mal interprete por no hablar.

La palabra es un estímulo sexual. ¿El mejor? Eso lo decides tú.

 

Referencias

De Béjar, Sylvia, Tu sexo es tuyo, Editorial Planeta, Barcelona, 2011.

Parga, N.M. Adiós, niña buena, Amazon, 2018.

Robbins, Tony, Poder sin límites, Penguin Random House Ed. Barcelona, 2015

Roca, Nuria; Sexual-mente, Espasa Libros, Madrid, 2007.

Traba, Raquel; Higón, Beatriz, Los placeres de Lola, Santillana Ediciones, Madrid, 2008.

 

El poder de la gratitud

Poder de la gratitud¿Hace falta estar al borde de la muerte para darnos cuenta de todo lo que tenemos y del poder de la gratitud?

A veces necesitamos vivir una situación dramática para tomar consciencia de quienes somos y del privilegio de estar aquí.

La emoción más intensa que sentí después de la primera cirugía fue en el momento en que me di cuenta de que había estado a punto de morir y seguía viva. Una punzada creciente de agradecimiento, amor y felicidad sacudió mi cuerpo en lágrimas. Comenzaba a descubrir el poder de la gratitud.

La cercanía de la muerte me había abierto los ojos para disfrutar más de la vida, que nos ofrece a cada instante una oportunidad, aunque seamos incapaces de verla. Al agradecer cambiamos nuestra percepción para que parte de eso que no vemos se haga visible de alguna manera y se convierta en conocimiento. Allí radica su poder transformador. El gozo de existir, pág. 95.

Nuestra percepción es limitada pero la gratitud hace que veamos más allá, mejora nuestra energía y nuestra visión. Tiene el poder de revelarnos nuestra propia abundancia. Eso lo descubrí después de haber tenido un derrame cerebral y dos cirugías a cráneo abierto.

Ahora me siento afortunada porque sigo viva. Porque puedo caminar cuando se suponía que iba a quedar en silla de ruedas. Agradezco ver, leer y escribir por mí misma aunque haya perdido la mitad del campo visual.

Doy gracias por el regalo de compartir más con las personas que amo. El tiempo que me queda es oro y lo aprovecho lo mejor que puedo. Me siento en gracia por la suerte de estar aquí, ahora.

La gratitud no es una emoción sino una decisión. Nos abre la mente a la idea de que nada de lo que sucede es «malo» para nosotros. A lo que te resistes, persiste decía C.G. Jung. El poder de la gratitud es que cesa la resistencia, afirmó Neale Donald Walsch en Being One Madrid.

 

Pequeñas cosas que nos hacen felices

En los momentos difíciles, me ha ayudado fijarme en todas esas pequeñas cosas que me hacen feliz. Por ejemplo, el cielo azul, el amanecer, las sonrisas de pillos de mis hijos, los besos sorpresa, los abrazos, las palabras amables, los gestos cariñosos, una mirada sincera, un trozo de chocolate, el olor del café por la mañana, un paseo entre los árboles, el sonido de las hojas al viento, las olas del mar que vienen y van, mi camita rica y tantas cosas más.

Incluso aprendí a dar gracias por los tropiezos, problemas y adversidades porque nos enseñan lecciones. También nos empujan a superarnos, a conocernos, a buscar nuevas salidas y soluciones. Así como la lluvia nos permite ver el arcoíris, después de llorar volvemos a reír y con más ganas.

La gratitud es la tabla de salvación que nos permite llegar a la orilla cuando sentimos que nos ahogamos.

Y es que somos abundantes. Necesitamos poco, a menos que nos empeñemos en lo contrario. A menos que vivamos en la insatisfacción de la escasez que siempre pide más. Nadie nos debe nada.

Dejemos de fijarnos en lo que no tenemos o en lo que perdimos. Es mejor apreciar todo lo bueno que hay en nuestras vidas, por pequeño, ajeno e insignificante que parezca. En lugar de luchar contra algo, es más efectivo potenciar el valor contrario. ¿En donde pones tu energía?

 

Ideas para fomentar la gratitud

Dar las gracias nos conecta, nos acerca, nos abre las puertas a la felicidad, al bienestar y a la generosidad.

Para y mira:

El primer ejercicio es muy sencillo: «Para, mira, anda». Es el método para ser felices y ver las oportunidades en cada momento. Perdemos las oportunidades porque no sabemos parar. Abre todos tus sentidos a esta maravillosa riqueza que nos ha sido dada, dice D. Steindl-Rast.

No es la felicidad la que nos hace ser agradecidos, es la gratitud la que nos hace ser felices, afirma el monje benedictino David Steindl-Rast.

La caja de la gratitud:

NMPCajaGratitud

Caja y acrílicos de N.M. Parga

Hay muchos buzones de quejas, reclamos y sugerencias, pero, ¿cuantos para dar las gracias? Este es un ejercicio a realizar en familia, en clase, con amigos o incluso en la oficina.

La idea es dar las gracias a alguien por algo ya sea firmando el mensaje o de forma anónima. Se puede escoger un día a la semana para leer los mensajes entre todos.

Mira este bonito ejemplo de el Aula de Elena.

 

Tres agradecimientos y dulces sueños:

Este es un hábito que tenemos en casa. Todas las noches, cuando los niños están en la cama les pido que den gracias por tres cosas «hoy».

A veces repiten lo mismo: he comido rico, he ido al parque, he jugado con mis amigos. Otras veces agradecen por lo que va a suceder e incluso por algo «malo» que les haya pasado.

Alguna noche están pletóricos y me toca parar, con alegría, la retahíla de agradecimientos.

 

Cuando amanece:

Comencemos el día dando gracias por una nueva hoja en blanco para escribir lo que queramos. Abro los ojos, ¿sigo viva?… ¡Gracias! Por muy enferma o deprimida que pueda estar una persona, siempre hay algo que agradecer. Algo por lo cual ha valido la pena nacer y crecer. Fíjate en los pequeños detalles que te hacen sentir a gusto.

 Cada vez que dices «gracias», el Universo te responde: ¿Qué más te puedo dar?, Mabel Katz.

 

El diario de la gratitud:

Imagina qué bonito sería leer dentro de unos meses o años tus recuerdos gratos. Evocar esos instantes de plenitud en los que has sentido la vida vibrando dentro de ti. Recordar lo que te ha hecho sonreír y estar a gusto en un momento dado.

 

Agradece a tu mente, y se relajará.

Agradece a tu corazón, y se abrirá.

Agradece a tu pasado, y se integrará.

Agradece a tus síntomas, y se sanarán.

Agradece a tu sombra, y se desvanecerá.

Agradece a tu vida, y se transformará.

Agradécete, y amanecerá.

 

Y tú, ¿cómo practicas la gratitud?

¡Gracias por compartir y por dejar un comentario!

Primera presentación del libro: El Gozo de Existir

Cuando terminé de escribir y de corregir El Gozo de Existir, creí que había hecho el trabajo más gordo, pero no. Lo que viene después implica muchas horas de dedicación: edición, diseño de portada, publicación, promoción, venta, comunicación, presentación del libro y organización de eventos.

NMPtodo

Aunque estas tareas se pueden subcontratar, escogí el DIY (“Do it yourself”: hazlo tú mismo), con ayuda de mi marido. Gracias a él, autopubliqué en Amazon y abrí esta página web.

El domingo 29 de mayo, por la tarde, presenté “El Gozo de Existir” en Kerala, el centro de terapias alternativas de mi maestra de reiki, quien con toda amabilidad me ofreció su espacio y su tiempo para el evento.

Era un día importante para mí. Quería pasar un rato agradable, aprender y que fuera una experiencia gratificante para todas las personas.

Como era la primera vez, leí en Internet una docena de artículos sobre lanzamiento y presentación de libros para prepararme. En todos ellos recomendaban, en la etapa de pre-lanzamiento, abrir cuentas en las redes sociales y crear la página de autor como mínimo.

Además, sugerían participar en webinarios y foros, hacer un booktrailer, seguir a los periodistas especializados en tu temática, elaborar varios artículos informativos, etc.

Cuando Bego, mi amiga y maestra de reiki me propuso presentar El Gozo de Existir en Kerala, su centro de terapias alternativas, me pareció una idea estupenda.

Ella y el reiki aparecen en los tres capítulos de mi libro, así que era un espacio bastante relacionado con el contenido del mismo.

Como el sitio es pequeño, y allí realizamos un círculo de mujeres una vez al mes, se me ocurrió hacer un círculo literario con el mismo formato. Es decir: sentadas en círculo, en el suelo, sobre cojines, con la merienda en el centro, para compartir experiencias por turnos.

Para las invitaciones, Bego envió un correo a sus contactos y yo llamé a mis amigas coprotagonistas de la historia.

En mi caso, las confirmaciones se hicieron por whatsapp. Era una pequeña reunión y no convocamos a periodistas ni a otros bloggeros.

El programa estaba bien definido y el objetivo era compartir experiencias, reírse y salir de allí con un buen recuerdo.

La bienvenida y presentación

NMPargaBego
Le pedí a Bego que me presentara, porque lo más común es que el anfitrión dé la bienvenida y haga una pequeña introducción.

Al ser pocas personas, me pareció más divertido y ágil hacer una entrevista abierta. Lo que equivale al turno para preguntas del público.

También quería mostrar el booktrailer y leer algunos párrafos del libro como introducción a las actividades que vendrían después. Así como compartir algunos testimonios, ya que varias personas lo habían leído.

 

Las actividades relacionadas con el libro

Al estar en un círculo, que facilita compartir experiencias y crear sinergias, primero las asistentes se presentaron. Después, les pedí que dijeran qué era lo que más apreciaban de sí mismas. Era un ejercicio de autovaloración inspirado en la sección “Desmitificando a la mujer maravilla” que aparece en el tercer capítulo.

Entre risas y bromas terminamos repitiendo en distintas palabras una misma idea. Es primordial amarse y cuidarse a uno mismo. Darse tiempo para disfrutar de la vida. Aprender a decir no a las demandas de otros y decir sí a nuestras pNMPCajaGratropias necesidades. Eso nos enriquece y nos permite dar lo mejor a los demás.

Acto seguido, leí un párrafo sobre el poder de la gratitud, del que hablo en el tercer capítulo. Saqué mi “caja de la gratitud” y repartí bolígrafos, papel y las tablillas decoradas para tomar apuntes.

Les pedí que escribieran una razón o acontecimiento por el que quisieran dar gracias ese día. Leí los mensajes de gratitud y guardé los papeles en la caja. Varias coincidimos en dar gracias por el simple hecho de estar vivas.

Después, les pedí que dijeran un plan, una idea, un proyecto, una persona que les hiciera ilusión, que les llenara de esperanza. Tema sobre el cual reflexiono al final de El Gozo de Existir.

Fue emocionante y enriquecedor compartir la apreciación, la gratitud y las esperanzas. Nos reímos mucho, y cayó una que otra lagrimita.

Para cerrar con broche de oro, escuchamos y bailamos “Yo viviré” la versión en salsa de “I will survive” que cantaba Celia Cruz, y con la que termino mi primer capítulo.

Nos sentó muy bien estirar brazos y piernas después de hora y media sentadas en el suelo. Aunque el tiempo pasó volando.

NMPmerienda

No hubo coctel sino merienda.

Preparé unas magdalenas y unas galletas macrobióticas, según los consejos que mi amiga Ana da en su blog Spiraldia.

Además, todas las personas que asistieron se llevaron de regalo un marca páginas muy bonito.

Y por supuesto, quienes quisieron compraron ejemplares del libro firmado y con dedicatoria.

Agradecimientos

Gracias a las amigas que fueron a mi presentación, algunas vinieron de lejos, otras estaban enfermas o con líos familiares. Aún así, asistieron todas las que confirmaron.

Gracias a las personas que han comprado o leído mi libro y a las que dejan esas estupendas reseñas en Amazon o me envían mensajes en las redes sociales. Me da una alegría inmensa saber que compartir mi testimonio está teniendo un eco positivo en muchos lectores.

Gracias a Bego por compartir su espacio y su tiempo para esta primera presentación de El Gozo de Existir.

Valoración del evento

El círculo literario tuvo un resultado feliz y satisfactorio: aforo completo, objetivos cumplidos, libros vendidos e incluso beneficios. En conclusión, para mí, esta primera presentación fue un éxito.

Me encantaría que te apuntaras a la siguiente.